Moloch. Una recreación a partir de El triunfo de la voluntad de Leni Riefensthal. Una reflexión en imágenes sobre lo perturbador de cómo el mal se nos reviste de ilusión, de luz, aparentando ser bien.
En la vida de una persona, diez años son mucho tiempo. Así comienza el prólogo del libro Resistencia y sumisión del teólogo y pastor evangélico alemán, Dietrich Bonhoeffer.
Vivió nuestro autor en una época turbulenta (1906-1945) y en un contexto político insoportable (el III Reich); pero como él nos confiesa en sus cartas desde la prisión preventiva militar de Tegel (a las afueras del entonces bombardeado Berlín), daba gracias por haber tenido una vida plena, colmada por un ambiente de amor y amistad.
Sin duda no perdió el tiempo; y con ello no desperdició el bien más valioso del que disponemos por ser el menos recuperable. El análisis de lo productivo o no del paso del tiempo, lo hacía desde el parámetro de los resultados obtenidos colectivamente en el terreno de lo humano.
Y esto desde la sensación de no tener suelo bajo los pies. Preguntándose entonces ¿quién se mantiene firme? ante la gran mascarada del mal que se nos aparece perturbadoramente bajo el aspecto de la luz. Hallando ese suelo o firmeza en aquél para el que su norma suprema no es su razón, sus principios, su conciencia, su libertad o su virtud, sino que es capaz de sacrificarlo todo como respuesta a un llamamiento.
Es el hombre libre imbuido de coraje cívico. Es también un hombre que no se puede permitir despreciar a los demás hombres. Es el que considera a los otro hombres más por lo que sufren que por lo que hacen o dejan de hacer. El que considera que la única relación fecunda con todos es el amor o la solidaridad; sobretodo con los más débiles.
Es un hombre, pese a todo, confiado en la esperanza de que el bien debe triunfar porque el mal es absurdo e ineficaz. Que cree en una justicia inmanente; que se restablece de forma natural. Algo así como una reluctancia a los cambios forzados, contrarios a las leyes de la conviviencia humana. Esa confianza se basa en la creencia en nuestra capacidad de resistencia. Y que esa misma confianza en los demás es uno de los dones más fecundos de la convivencia humana. Amplitud de corazón y optimismo como bienes saludables de esas realaciones humanas.
D. Bonhoeffer es detenido el 5 de Abril de 1943 (previamente se le había prohibido impartir clase de teología en 1936 por su oposición a la Iglesia oficial del Reich y pasarse a otra rama protestante, denominada Iglesia confesante, celosa de su autonomía frente a un poder político que en sus habituales vueltas de tuerca propuso las llamadas claúsulas arias que impedían a los cristianos de ascendencia judía ser miembros de la Iglesia oficial). Entonces no lo sospechaba pero el Tribunal de Guerra del Reich no le iba ya a dejar salir; pese a que en su causa penal no iba a ser probado ningún delito. El era sabedor y en cierta manera alentador de la conspiración para atentar contra Adolfo Hitler que se tramaba en círculos de allegados. Y es que la situación alemana le hace reflexionar sobre la resistencia contra la leyes injustas y a la vez la obligación de respetar las leyes de la comunidad. Este equilibrio es el que da título a su epistolario.
Su estancia en la prisión de Tegel la considera una prueba; un reto del que intuye que saldrá fortalecido.
Resulta impresionante como hace suya la canción de Hugo Wolf: “De la noche a la mañana, de improviso se presentan la alegría y el sufrimiento; más ambos te abandonan antes de que te percates, y se dirigen al Señor para comunicarle cómo los has soportado”.
Continuamente invoca la alegría; alega ser varonil y fuerte confiando en Dios. (Mi suerte está en tu mano. Del poder líbrame de mis contrarios; defiéndeme de los que me persiguen). Se trata de reprimir la intranquilidad y el rencor por la situación personal. Porque la tribulación permite tener una visión más completa de la vida humana. Incluso estando separado de su familia (algunos de ellos también presos políticos) se siente en comunión con ellos. No supera la prueba del presente, ni la del futuro quien permite que los acontecimientos y los problemas le desgarren. Todo en el fondo es un proceso de decantación.
Se declara también a favor del perdón, que es el que permite la vida en comunidad. El aceptarse tal como somos y perdonarnos a diario de corazón.
Los bombardeos sobre Berlín confinado como estaba en su celda, le hacen pensar más en sus familiares que en él mismo. Nos señala así la íntima conexión que existe entre la vida de uno y la de otros seres (la falsedad del individualismo). Y es que somos sobretodo lo que hemos recibido de los demás. No llegamos a ser un ser completo por nosotros mismos, sino sólo en comunión con los demás. En ese tiempo de congoja lo peor es caer víctimas de la desilusión y de la amargura; cuando debería ser un período de fortalecimiento. Es tan profundamente cristiano que llega a comparar la celda de una prisión con el tiempo de adviento.
Su cristianismo rehuye lo religioso. Desconfía del homo religiosus. La alegría de la vida es también cristiana; y no sería tal , ni humana, renunciar a ella. Por eso el amor terrenal tampoco es contrario a la esencia de lo cristiano. Pero también desconfía del cínico que pretende pasar por honesto ese afán por poner todo al descubierto; como si el hecho de exhibir el mal (que también es realidad) sirviera para su erradicación. Decir la verdad con cinismo es mentir.
Traidición y memoria moral. En tiempos agitados hemos de volver la mirada al pasado fructífero de nuestra herencia interior. Los bienes de la justicia, la verdad, la belleza, en general, todas las grandes realizaciones requieren tiempo, perseverancia y memoria. Cree que existen unas verdades básicas, a las que tarde o temprano la vida siempre retorna.
Pero decía que en su posición sobre ¿qué es el Cristianismo? parte de su diagnóstico de una nueva época totalmente arreligiosa. Nos habla de un cristianismo arreligioso en el contexto de una sociedad arreligiosa. Por eso se pregunta ¿cómo hablar mundanamente de Dios?. Es decir, interpretar y anunciar de manera no metafísica e individualista (doctrina individualista de la salvación del alma). Un lenguaje no religioso como clave para una nueva comprensión. La interpretación mundana tiene que ver con la salvación de la comunidad también aquí en la tierra (Reino de Dios en la tierra). Pues lo que está en el evangelio más allá debe existir y tener una utilidad en el aquí (no pudiéndonos desenteder de nuestros semejante en la historia). Es hora de hacer justicia entre los hombres (“la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es pefecto. Prov.4,18). En esta nueva comprensión, Dios no es un tapa-agujeros de lo que desconocemos. El hombre es mayor de edad. Desde Kant, Dios ya sólo ha conservado un espacio más allá del mundo de la experiencia. Entonces llega a la conclusión de que la idiosincrasia del cristianismo frente a las demás religiones es que Dios nos ha abandonado (Dios mío, ¿por qué me has abandonado). Mt.8,17); porque nos impone vivir sin Dios, pero está con nosotros aunque le hemos echado. Que hemos de vivir como hombres que logran vivir sin Dios. Sólo así; rehuyendo lo religioso es posible participar. Ser cristiano es ser hombre; y el auxilio divino viene por nuestras propias manos ofrecidas a nuestros semejantes. Dios (al que ya no tenemos como hipótesis de trabajo; al que hemos echado) es débil;nosotros somos sus artífices. La tarea es el prójimo. La Iglesia sólo es tal cuando existe para los demás.
La situación de D.Bonhoeffer (se le traslada a un sótano de las SS entre rejas; su hermano Klaus y su cuñado Rüdiger son torturados; las visitas de familiares se suceden entre insultos de los carceleros) y en general la de los presos políticos alemanes va a experimentar una degradación paulatina. El avance ruso desata la histeria en el régimen y deciden asesinar a cuatro mil presos políticos alemanes. Es ahorcado desnudo el 9 de abril de 1945. Otros miembros de su familia fueron fusilados. La traducción española del libro Resistencia y sumisión de D.Bonhoefferestá publicada por la editorial salmantina Ediciones Sígueme; en una edición muy cuidada, con un índice de citas bíblicas, otro de nombres y uno final de conceptos. Su precio es de 24 euros.
Hace unos años me invitaron a un colegio público para dar una charla a alumnos del último curso de primaria. Cuando se trata de este tipo de enseñantes voy provisto de toda una serie de recursos educativos para intentar que ellos también aporten contenido y hagamos un aprendizaje constructivo y por descubrimiento.
En uno de los ejercicios ellos tenían que buscar en una sopa de letras necesidades colectivas; es decir, proyectos para los que tenemos que estar unidos. Uno me dijo que si valía religión como algo necesario en sociedad. Es más, otro se quedó extrañado de que así fuera.
Yo en estos casos suelo dejarlo en manos de ellos mismos apartir de su propio razonamiento.
Para alguien que viene de una época donde todo estaba impregnado de valor religioso; de un contexto donde teníamos una práctica regular y constante; lo cierto es que me resultó como una especie de aldabonazo.
Me acordé de la película Germania anno zero de Rossellini. El personaje del niño (Edmund) no tiene esperanza alguna. Termina envenenando a su propio padre enfermo e impedido para aliviar así a la familia de esa carga. Y lo hace sin culpa; al fin y al cabo no ha hecho otra cosa que asumir las teorías que le han inculcado un maestro impregnado de ideas seculares; que se espanta al comprobar la realidad de la doctrina inculcada. El pobre Edmund termina suicidándose al comprobar el espanto.
Sí, efectivamente, en la prehistoria del teatro están los chamanes y los magos; que crean una escena, un drama, un espectáculo. Es toda una ontología. Y es que como somos animales racionales, por fuerza tendemos a querer representar todo. El espacio representativo era así en sus inicios un escenario ritual.
En un tiempo en el que todo se explicaba por el mitos; forzosamente las representaciones (a partir de los ditirambos) debían tener un contenido mítico. Los mismos sacerdotes (mistagogos) del oráculo de Dodona interpretaban los ruidos del viento de manera teatral. Esta hierofanía; este revelarse la naturaleza como sacralidad cósmica requiere de una simbolización que nos haga captar el misterio de lo humano. Que, siguiendo a mi querido Schopenhauer, no está en lo fenomenológico, sino en las Ideas eternas; siendo precisamente el Arte quien puede reproducirlas y trasladarnos este conocimiento.
En palabras del gran M.Eliade: el hecho religioso es un fenómeno universal que funda una estructura de lo real, revela la existencia de lo sobrenatural y resulta normativo para la conducta del hombre.
Y como se considera valioso por eso es normativo; y por eso se quiere transmitir de manera pedagógica a través de una ceremonia, de una dramatización.
Por eso molestan tanto los artistas y los obispos en un mundo en el que los políticos quieren ser los únicos actores de nuestros ritos. Por eso no gustan las manifestaciones de unos y otros.
Pero es lo cierto que sólo ellos son capaces de traducir las realidades más controvertidas de manera mágica. ¡Cómo si no juzgar la evocación del drama del apareamiento de las mantis religiosa para explicar una grotesca pasión invertida!.
El 29 de mayo de 1453 Occidente se conmocionó con la caída de Constantinopla. Se creyó entonces que era el fin del cristianismo. Esta polifonía franco-flamenca del primer renacimiento se hace eco de este lamento. Es obra de G. Dufay e invita a no desfallecer.
El Entierro del Conde de Orgaz. El Greco. 1556-58. Iglesia de Sto. Tomé. Toledo. En este cuadro aparecen sosteniendo el cadáver del Conde, el protomártir Esteban y Agustín de Hipona; el primero a la izquierda y el segundo a la derecha.«Corregir a los indisciplinados, confortar a los pusilánimes, sostener a los débiles, refutar a los adversarios, guardarse de los insidiosos, instruir a los ignorantes, estimular a los indolentes, aplacar a los pendencieros, moderar a los ambiciosos, animar a los desalentados, apaciguar a los contendientes, ayudar a los pobres, liberar a los oprimidos, mostrar aprobación a los buenos, tolerar a los malos y [¡pobre de mí!] amar a todos». «Es el Evangelio lo que me asusta.(San Agustín).A mí, sinceramente, también me asusta.
Una de ellos me ha preguntado mi opinión (supongo que singularmente como católico y en general desde un punto de vista crítico) sobre la llamada infalibilidad del Papa.
Intentaré, con cierta osadía, adentrarme en un tema delicado y polémico y procurar algo de luz.
Uno de los resultados del Concilio Vaticano I fue la constitución dogmática Pastor Aeternus (1870) referida a la cuestión de la Iglesia de Cristo.
Decir antes que nada, de modo general, que el fenómeno cristiano en palabras del profesor Ratzingerno parte del individuo aislado, sino de la convicción de que no existe el individuo puro....(ya que procede de otros desde su misma concepción).... (ya que)...todo el hombre está profundamente marcado por su pertenencia a toda la humanidad.....El hombre es ..un ser que sólo puede existir si procede de otro.
Esta perspectiva conlleva observar como el mismo lenguaje humano es una consecuencia de la vida social; en definitiva, un don del grupo al individuo. Y a través del lenguaje llegamos a la vida espiritual que es otro don del grupo al ser humano; aquí es donde entra la Iglesia como un parte de este entramado colectivo histórico (de la historia de la humanidad).
Precisamente cuando se utiliza la expresión ser cristiano; si bien es verdad que en un primer momento evoca al individuo, su acepción principal es social. Y la contradicción es aparente; ya que el carisma (este don) va al individuo pero inserto en la historia, apelando a la transformación de la sociedad ( a la renovación de la historia). No se trata de una salvación en solitario desconectada de los demás.
Los brazos extendidos del Salvador en la Cruz pretenden abarcar a la Humanidad entera; que es una, sin distinciones de ninguna clase. Este gesto ha pasado a la liturgia aunque no siempre se sea consciente de su significado.Estos brazos extendidos del Crucificado son el símbolo del logos cristiano: pasar de ser para sí mismo, a ser para los demás. Dejar uno de girar entorno a sí mismo. La fe (seguir a la Cruz) no es una devoción privada; es existir para los otros. Lo mismo que el pueblo de Israel sale (éxodo) de Egipto; uno tiene que salir de uno mismo (otro éxodo).
Existen muy fundadas y amargas críticas del papel de la Iglesia en la historia (Lutero); esta rebelión tiene una parte de justicia. Pero quiero apuntar que la Iglesia es para los católicos el puente entre Dios y los hombres; como el mismo Jesús fue puente; y por eso se sentó en la mesa de los pecadores, queriéndolos atraer para salvarlos. Se mezcló con ellos.
La Iglesia al asumir este papel de puente (precisamente en la expresión Pontífice se evoca al hacedor de un puente) vive entre nosotros; vive entre el pecado y la santidad. En el credo se le denomina santa, pero hay que advertir que esto no significa que necesariamente sus miembros sean santos; pues esto supondría otorgarles una condición superior a su propio estado de hombres también llamados a salvarse. También en el credo apostólico se le denomina como católica evocando lo que es la unidad; que no necesariamente hay que concretar en la sede romana; porque la unidad es sobretodo en la palabra y en los sacramentos.
Hecho este exordio sobre el carácter social del cristianismo, paso ya directamente a intentar comentar la doxa sobre la cuestión; apoyándome en la misma constitución referida y en los comentaristas católicos.
Primera cuestión: ¿Por qué tiene que haber un Primado Apostólico?
Institución de la primacía apostólica: Según los evangelios el mismo Jesús ante las palabras del apóstol Pedro referidas a él: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo», le contestó: «Bendito eres tú, Simón Bar-Jonás. Porque ni la carne ni la sangre te ha revelado esto, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo, tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino de los cielos, y todo lo que ates en la tierra será atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra será desatado en el cielo» (Mt 16,16-19).
El canon señala como anatema contradecir esto. Es Pedro el Primado apostólico.
Segunda cuestión: Aun admitiendo la primacía del bienaventurado Pedro, ¿donde estaría fundada la primacía de sus sucesores?.
Se entiende que al ser el mismo Pedro el fundador de la Sede romana y al consagrarla con su propia sangre; son los sucesores en esta Sede, los propios sucesores de Pedro. Algo confirmado en tiempos bien tempranos de la historia del cristianismo ( en la sesión III del Concilio de Efeso del año 431).
Tercera cuestión: ¿Qué clase de potestad es ésta?.
Se nos dice que es una plena y suprema potestas de jurisdicción; superior tanto en materia de fe y costumbres, como en lo que atañe a la misma organización; pero quiero resaltar algo muy importante y que a veces pasa inadvertido; y es que en la misma constitución dogmática se cuida mucho de que esta potestad desacredite las jurisdicciones episcopales (de los obispos). Lo que sí se cuida de dejar claro es que los Concilios no están por encima del propio Pontífice.
Cuarta cuestión: ¿Pero cómo podemos asumir que el magisterio del Romano Pontífice es infalible?.
Otra vez es necesario citar: «Yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y cuando hayas regresado fortalece a tus hermanos» (Lc 22,32).
Por esto la doxa dice: El Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia, irreformables.
Sobre esta cuarta cuestión se erige una crítica fundamental: ¿Cómo, demostrados Papas viles, viciosos y pecadores pueden ser infalibles en su magisterio apostólico?.
Los comentaristas católicos ponen el ejemplo mismo del Sumo Sacerdote saduceo Caifás; quién conspiró para lograr la condena y muerte de Jesús. Este es, en la tradición cristiana, un grandísimo pecador y sin embargo sus palabras: “Ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación’.(Juan 11, 50-51) son interpretadas como el don de la profecía que no le fue retirado por Dios.
El mismo Jesús da poder a todos los apostóles; incluido a Judas Iscariote que lo traicionó.
El mismo Pio IX explicó así el dogma:
"Esta suprema autoridad del Romano Pontífice, Venerables hermanos, no tiraniza, sino que ayuda; no destruye, sino que edifica y muchísimas veces confirma en la dignidad, une en la caridad, y fortalece y defiende los derechos de sus hermanos, esto es, de los obispos. Por esto, los que juzgan en la emoción del momento, sepan que el Señor no se haya en la agitación de las pasiones...Así pues, Dios ilumine los entendimientos y los corazones; y puesto que Él solo es quien obra grandes maravillas, ilumine los entendimientos y los corazones, para que todos puedan acercarse al seno del Padre, del indigno Vicario de Jesucristo en la tierra, que a todos ama, a todos honra y desea vivamente ser una sola cosa con ellos..."
Pero el dogma del magisterio infalible ha de darse en su calidad de pastor y doctor hablando a toda la Iglesia, en uso de su autoridad y como sentencia última. Y en uso de su autoridad quiere decir en cuestiones religiosas (no en asuntos políticos, médicos, físicos, económicos o científicos). Que sea infalible no significa que sea impecable su persona; ya que como he apuntado más arriba, la infalibilidad proviene de la propia doctrina (don del Espíritu que desciende en Pentecostés sobre los apóstoles).
Hoy el Salmo 97 dice: El Señor llega para regir la tierra con justicia. Y el caso es que nos asolan noticias que impelen esta venida. Así, los noticiarios nos alertan sobre la posible confrontación en Madrid de manifestantes de signo político opuesto.
Dias atrás se tributó gratuitamente a un Moloch ideológico una víctima adolescente. Con frecuencia pienso si no es este mundo el terreno de nuestra propia expiación. También en la lectura ordinaria de Lucas 21,16 se nos señala que "..seréis entregados por vuestros mismos padres y hermanos, y parientes y amigos, y harán morir a muchos de vosotros...". Y es que el homicida en realidad no ha reparado en que Carlos Javier era su prójimo. Pablo de Tarso completa esta reflexión del domigo (2Ts 3, 7-12) alentándonos sobre la necesidad de no estar ociosos. Yo lo entiendo como el reto y obligación que todos y cada uno de nosotros tenemos con nuestro siempre imperfecto presente. La paz y la concordia requiere trabajo y fatiga de todos. Podremos discutir sobre sus concreciones; claro que sí. El profesor Karl Larenz en su obra Derecho Justo. Fundamentos de ética jurídica, señala que como nuestro pensamiento sólo puede comprender lo limitado y lo finito, de lo idealmente válido (donde estarían las ideas sobre lo justo o injusto que serían los fundamentos de la paz o de la guerra) sólo podemos adquirir un conocimiento provisional, que continúa siendo revisable y que, como señala la Historia del Pensamiento, siempre ha sido revisado. No es que sentemos unos principios sobre la justicia con una pretensión de validez final y de carácter definitivo (como si hubiéramos llegados al final de la historia), pero sí que (con nuestro limitado conocimiento presente) intentemos conocer estos principios de la mejor manera posible. ¿Verdades parciales?. Al ser en parte verdad nos ayudarían en una progresiva revelación de los criterios de lo justo (la justicia en su curso histórico). ¿No es esta una esperanza para un mundo mejor?. El Sr. Presidente ha señalado que se va a ser inflexible con estos fenómenos de confrontación. Pero el caso es que la paz y la concordia exigen ir más allá de contemplar lo jurídico como una técnica de poder. Debemos preguntarnos todos nosotros, qué hemos estado haciendo para que en pleno siglo XXI y en nuestra España democrática retroceder a estos comportamientos cainitas. Se ha matado y se amenaza con devolver el crimen. ¿Hemos convertido el diálogo en brutalización?. La violencia es nuestro pan de cada día, pero nosotros como panaderos somos los que estamos en el obrador.
En mis años de estudiante en Madrid visitaba con cierta regularidad el Museo del Prado. En la sección de pintura flamenca, siempre me llamaba la atención un óleo del pintor alemán Hans Baldung.
Su título: Las tres edades y la muerte. Es mi cuadro. Tengo una cierta fijación con él.
La Muerte con su lanza quebrada que desde nuestro propio nacimiento nos toca y empieza a descontar el finito tiempo que tenemos. ¡Vanidad de vanidades, todo vanidad! ¿Qué saca el hombre de toda la fatiga con que se afana bajo el sol? (Eclesiastés 1, 2-3).
Estamos en un contexto luterano; donde la fe es lo único que nos salva.El recién nacido tocado. La joven asida por la edad senil, y ésta por la Parca que corta la vida. El Eclesiastés es un libro complicado. Se le ha achacado una visión pesimista, escéptica y epicúrea de la existencia. Un nihilismo donde se relativiza todo esfuerzo humano y que puede conducir al absurdo y a entregarse al carpe diem. En el óleo en un segundo plano (si se amplia la foto) vemos un paisaje infernal abajo; pero hay un atisbo para la esperanza, ya que el Crucificado se dibuja en los cielos y aparece el Sol que ilumina toda esta obscuridad y sin sentido.
"Desde que nacemos, dependemos de la bondad y protección de nuestros padres. Más adelante en la vida, cuando nos oprime la enfermedad y la vejez, volveremos a depender del altruismo de los demás, y ya que al inicio y al final de nuestra vida, necesitamos de la bondad del prójimo, ¿cómo es posible que en el transcurso de ella no seamos igualmente generosos?." Tenzin Gyatso. Dalai Lama XVI. Premio Nobel de la Paz 1989.
"Y cuando levantéis las manos, yo apartaré mi vista de vosotros; y cuantas más oraciones me hiciereis, tanto menos os escucharé: porque vuestras manos están llenas de sangre" (Is. 1,15)
Ya veo amigo que te has metido en la propia arena del Coliseum Romanus y aquí bien sabes que intervienen "acerados gladiadores" en despiadado combate mortal. Animo y manten la disciplina en tu casa
A propósito de tu comentarista Nonpraevalebunt: Tu es Petrus, et super hanc petram aedificabo Ecclesiam meam; et portae inferi non praevalebunt adversum eam. ¿De esta expresión viene?. Seguro que sí. Yo también porfío en ello. En frase secular sería: ¿¡¡No pasarán!!?. Un poco de sano humor siempre está bien.
Adivagar en tu magnífico blog haces una reseña de los datos del CIS de marzo de 2007, donde se pone de manifiesto lo que a algunos les disgusta aceptar: que la población mayoritariamente tiene una cosmovisión religiosa; y que en nuestra Nación esto se especifica en que lo católico es lo que tiene más identidad.
Se ha cuestionado la realidad de ello señalando que lo que hay, en verdad lo son más bien por una especie de adscripción formal más que material. O incluso negándose a admitir tales datos. Sin duda hay aquí una radical vocación de crítica a los métodos utilizados. ¡¡Son tan posmodernos nuestros amigos!!.
La verdad es que no hay nada más gratificante como observar tal prurito ortodoxo, bien desde fuera de lo cristiano en general, bien desde fuera de lo católico en particular.
En algunos casos con buena fe (la de nuestros amigos), pero abunda más la mala fe (la de nuestros enemigos). Y yo me pregunto si éstos: ¿será que están verdaderamente interesados en la esencia del Cristianismo?. ¡No me lo creo!. ¡Yo soy muy agnóstico con esta desinteresada ayuda teológica envenenada, provenientes de gentes que niegan propiamente el saber teológico!. Es como si continuamente los cristianos o católicos tuviéramos que confesarnos ante la sociedad secular para que en todo momento, tiempo y lugar se nos señalara el "camino". ¡¡Eso es lo que quisieran los que pretenden llevarnos de la mano y decirnos como debemos digerir nuestras creencias!!.
Pero es que esto, estimado Adivagar, es claramente una grave intromisión en nuestra libertad de conciencia difícil de encajar; siempre que no se haga de buena fe. Y es que siendo la moral (ethos) la respuesta singular que da el individuo ante la ley (logos); difícilmente se puede recibir sin graves objeciones tal examen ajeno cuando se realiza con cierta malicia.
Pero incluso dentro del mismo seno del Cristianismo se abrió precisamente una crisis convulsa y radical por esta cuestión del "libre examen" (Lutero), negándose a la estructura eclesial romana la autoridad única para ello. Así que de esto se desprende, que éstos que precisamente ven con mejores ojos (por su aparente flexibilidad) a las iglesias evangélicas por su independencia de la romana en la cuestión del libre examen, no pueden por pura lógica investirse ellos de guardianes de la ortodoxia romana y marcarnos la exégesis o hermeneútica de los textos sagrados. No les reconocemos los católicos autoridad alguna. No se la reconozcas amigo. En el contexto católico esa Autoridad la tiene la propia institución eclesial.
Ya digo; en primer lugar no tiene lógica porque apoyan y apoyaron a aquéllos en su ruptura con esa tutela romana por considerarla totalitaria y ahora pretenden cambiar la tutela romana por la de ellos mismos en lo referente a como debemos entender los dogmas; y en segundo lugar porque es una intromisión odiosa cuando se hace con malicia.
¡Vamos!, poco más o menos que si alguien ateo o agnóstico irrumpe en una asamblea coránica para advertirles de manera dogmática a los asistentes como deben interpretar las suras y aleyas del profeta Mahoma. ¿Se atreverán estos multiculturales?. Te anticipo que no. Sólo desafían de esa manera cómoda a los que les resulta más fácil imponerse. Ya se sabe, las monjas a la hora de dar tortas no van más allá de venderlas en plan repostero. Sobre otras especialidades culinarias de otras civilizaciones me reservo, tampoco es cuestión de hacer juicios universales seguramente injustos.
Ha venido otra vez a colación la cuestión "diocleciana" de la Educación en Valores transmutada por este Gobierno en una Educación para la Ciudadanía que queda como más jacobino. Es que a nuestros amigos les pone el diseño deconstructor.
Y nuestros girondinos durmiéndose en los laureles. Y aquí hay mecha para rato. Parece que va a ser una seña de identidad de los nuevos jacobinos. Y La Gironde estancada por el éxtasis de que uno de sus triumviros vuelve a Génova desde Washington a destripar a modo de arúspice la Gaviota y a ver si los higadillos le pronostican un futuro como nuevo César. ¿Pero es que no saben los girondinos que con sólo 50 diputados o senadores pueden satisfacer el clamor que se oye en toda La Vendée?. ¿No saben que en La Vendée esto no se lo va a perdonar si no reacciona (¡Uy que palabra tan dura!)?. ¿No sabe esta nueva sociedad de La Vendée que tiene en su mano producir un auténtico colapso al comienzo del nuevo curso dejando sin efecto todos los conciertos y dejando así a la Ciudadana Ministra que asuma el imposible reto de digerir de una tacada su deseo de hacer una eduación solamente pública?. ¿No saben los padres de los hijos de La Vendée que tienen un arma poderosa planteando la legítima libertad de conciencia?. Cada día me gusta más ese latinajo "Nonpraevalebunt". Le das recuerdos de mi parte amigo. ¡¡Que bien suena!!. Mañana en mi trabajo en prueba de asertividad diré a todo: Nonpraevalebunt.
Me estoy explicando con esta libertad al ser ésta una epístola privada. Tal vez sea algo incorrecto; pero como no tiene otro destinatario que alguien de un alma próxima no creo que el común se pueda ofender; pues para eso tendría que haber abierto esta carta privada. Confiemos en que la progresía amiga y enemiga sepa respetar la libertad de correspondencia y el secreto de ellas. Aunque algo me dice a mí que hay algun que otro Filomuso. Habrá que aplicarles una buena dote preventiva.
Como tú eres católico, como yo, el poema de Marcial que le interpolé a un Filomuso en español te lo pongo a ti en latín:
Das Parthis, das Germanis, das, Caelia, Dacis, nec Cilicum spernis Cappadocumque toros; et tibi de Pharia Memphiticus urbe fututor nauigat, a rubris et niger Indus aquis; nec recutitorum fugis inguina Iudaeorum, nec te Sarmatico transit Alanus equo. Qua ratione facis, cum sis Romana puella, quod Romana tibi mentula nulla placet?
A aquel Filomuso, como es un caso perdido, se lo dejé en procaz castellano. Nosotros nos reímos pero en latín. Que parece menos pecaminoso.
Si esta carta la hubiera planteado como entrada hubiera sido menos incisivo; tampoco se trata de mortificar a las buenas gentes de la izquierda, aunque cierta tentación tengo con las malas. Odio que me hagan comportarme así.
Dile a Nonpraevalebunt que tiene toda la razón cuando decía que la educación en valores tiene que estar en consonancia con los padres. Porque éstos tienen, en su condición de tales, un derecho anterior al propio Estado.
La enseñanza de la religión es voluntaria. A nadie se le obliga. No habría que objetar nada a una educación en valores o ciudadana que tuviera también esta naturaleza de no obligatoria. Y se ganaría mucho si a partir de aquí se fuera inteligente y se consensuara para que lo que es voluntario fuera de general adhesión. Porque valores sí que nos hacen falta (derechos humanos).
A rebufo de todo esto viene siempre a colación el afear, como ya he dicho arriba, la hipocresia de los valores cristianos y más concretamente católicos. Olvidando nuestra naturaleza pecadora, que por lo menos tenemos la grandeza de reconocerla, y sugiriendo lo fácil de nuestra existencia en este gratificante consuelo. El caso que es que los más acérrimos detractores lo son porque les violentó en su día la contridacción que verificaban entre lo que sentían y lo que debían, y no pudieron superarlo. ¡Cosas veredes amigo Sancho!. Al final algunos no son más que unos empedernidos hedonistas que no supieron salir de la esclavitud del sexo entendido como pura genitalidad.
En una próxima carta -cuando tenga tiempo y con el mismo secretismo de ésta- te señalaré los seis principios del ser cristiano. Se lo leí a un teólogo de nuestro gusto, que es del disgusto de ellos; y no se si será por mi predisposición a ser más revoltoso, pero el caso es que cada día es más de mi gusto.
Saludos a la familia. Saludos a Nonpraevalebunt. Saludos sin expresión de este contenido a Blanca y Maripuchi que no las quiero en modo alguno apenar porque son muy buenas gentes. Y te ruego, por último que guardes con siete llaves esta epístola de la lectura de las gentes que no puedan comprenderla; y que si es preciso pongas un cancerbero tartáreo para que quien traspase el umbral de su secreto no huya de las hirvientes aguas de Aqueronte; en particular el Filomuso metomentodo,que como es polaco se cree que puede andar con el sable por estos nuestros autónomos blogs.
En esta primera entrada quiero hacer una proclamación de apertura a todo aquello que es verdaderamente racional.
Una proclamación sobre la importancia de la Humanidad frente al individualismo.
El individualismo (la teoría política libertariana del objetivismo) que declara al egoísmo como virtud, a la humildad como vicio y al sacrificio personal como inmoral, desconoce o niega que la evolución y desarrollo humanos tiene que ver con el altruísmo y la solidaridad.
Es cierto que nuestra autoimagen nos separa de los demás; supone como una frontera física; nos disocia de la historia y de la comunidad de nuestros semejantes.
Pero a poco que reflexionemos, nos daremos cuenta que nuestro propio cuerpo estuvo albergado durante la gestación en un cuerpo diferente; y que nuestra concepción se debió al resultado de una fusión entre dos cuerpos. Y que nuestro posterior desarrollo integral como personas se debe a la socialización; como nos lo demuestran los casos de niños lobos documentados en la psicopedagogia (el niño salvaje de Aveyron). Por ello hago esta proclamación (kerigma) si quiera secular:
Cada uno de nosotros somos un holon. El concepto holon hace referencia a la propiedad de ser todo y a la vez ser parte de otros todos. El individualismo parte de una abstracción de la realidad; que como tal la reduce a un todo individual desconectado de los demás. Concepción que se me antoja como primitiva, pues se marca la frontera de la realidad en nuestra epidermis; porque según esto sería nuestra piel la que marcaría nuestra corporeidad que a su vez nos separaría de los demás cuerpos
Afirmando pues los valores del altruísmo y de la solidaridad (que entronca con el concepto tradicional de caritas) he de incidir en que la misma construcción del concepto derechos humanos tiene mucho que ver con una tradición revelada, según la cual todos estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Esta identidad con lo transcendente pone en valor nuestra Humanidad; nos confiere, en definitiva, una dignidad.
Para los que tenemos una cosmovisión cristiana de la existencia, el negar estos valores sería inconsecuente con nuestro dogma. Pero no desconocemos que estamos insertos en la Civitas donde conviven otras cosmovisiones; y donde tenemos que confraternizar con nuestros conciudadanos ya sean creyentes o no; pero es lo cierto que tenemos al menos un mínimo compromiso ético consistente en transmitir una idea práctica para la convivencia social:
El que en las cosas humanas, aunque no se crea en Dios, deberíamos actuar como si existiese.