En la anterior entrada quise hacer una reseña a modo de soneto refrescante sobre la dimisionaria Doña Rosa Regás. Y siempre es de bien nacidos que haya defensores solidarios como le pasa a don Javier ( http://acerbol.blogspot.com/ ); quien no vaciló (o me vaciló) en responderme con otro soneto.
La verdad es que incluso ha puesto la bandera roja en su fondo de escritorio. Parece que estamos en un floral Stalingrado y yo no me doy por vencido. Así, que don Javier, a su salud.
Don Javier erre que erre Centeno
dice que la Regás dió un gran portazo;
¡más bien un cese de aldabonazo!;
¡Don Javier no nos haga de Galeno!.
Reconforta su humanismo heleno,
no nos alegramos de el cogotazo,
¡no estoy por su humano espaldarazo!,
ni lo dé Beria, ni lo dé Centeno.
Aunque aplauda la Rodríguez Salmones,
no es para que el Acero Bolchevique
haga esta gran defensa numantina.
¿Acaso he inflado los "salmones"?;
¿acaso era la Regás de alfeñique?;
¿la consolamos con la estudiantina?.
Dardo


