sábado, 3 de abril de 2010

Referencias paganas del Jesús histórico



“O Haupt voll Blut und Wunden”, de la Segunda parte de la Pasión según San Mateo, de Johann Sebastian Bach.

Oh cabeza cubierta de sangre y de heridas, de dolor y de escarnio. Oh cabeza, ultrajada y coronada de espinas. Oh cabeza, tan hermosa antes y tan venerada y ahora objeto de tantas afrentas: ¡Bendita y alabada seas!”

Desde Albert Schewitezer se impuso una cautela acerca de la historicidad de todos los datos suministrados sobre la figura de Jesús. En este sentido Crossan no acepta la concepción divina de Jesús como historia factual, pero cree que Dios se encarnó en la pobreza campesina de Jesús. No obstante el mismo historiador judio Flavio Josefo en sus Antigüedades Judías (siglo I) señala:

Por estas fechas vivió Jesús, un hombre sabio...Pues fue autor de hechos extraordinarios y maestro de gentes que aceptaban la verdad con agrado. Y fueron numerosos los judíos e igualmente numerosos los griegos que ganó para su causa. Y aunque Pilatos lo condenó a morir en la cruz por denuncia presentada por las autoridades de nuestro pueblo, las gentes que lo habían amado anteriormente tampoco dejaron de hacerlo después,........Y hasta el día de hoy todavía no ha desaparecido la raza de los cristianos, así llamados en honor a él.(18, 55-59).

lunes, 22 de febrero de 2010

Cínicos

Diógenes de Sinope. Recreación historicista del pintor Jean Léon Gérôme (s.XIX). Walters Art Gallery, Baltimore, U.S.A.

Una reseña del libro de Michel Onfray: Cinismos. Retrato de los filósofos llamados perros. Editado por Paidós. Buenos Aires, 2002.
El autor descubre con Lucrecio (De rerum natura), de una manera lúcida (a través de la ironía), la realidad: una sumisión humillante a la ilusión, al artificio y a las creencias inútiles, un sacrificio constante a los mecanismos de alienación y avasallamiento de las singularidades, a las mitologías gregarias y a todo lo que sitúa a los hombres en un teatro donde la tragedia y la comedia se reparten el dominio. Y a la par, el fármaco, para superarla: que el hombre solo puede dar sentido a su existencia dependiendo sólo de sí mismo, ejerciendo el dominio sobre sí, trabajar la voluntad y hacer de sí un objeto que habrá de transformarse en sujeto, domesticar lo peor y practicar la ironía. En definitiva: construirse uno mismo. Reivindica la filosofía antigua la "presocrática" precisamente por ello; porque facilita al hombre su mejoramiento, su realización, librarse de sus tribulaciones, liberarse.
Que duda cabe que estamos ante un pensamiento materialista ateo, una ética pragmática, una ética sin Dios. Son precisamente la inexistencia o muerte de Dios las condiciones que provocan una ética de recambio.
Michel Onfray me fascina porque en esta etapa nihilista es un arquitecto de valores; su prospección "subversiva" (al desechar de manera radical lo cristiano) llega hasta la veta inagotable del pensamiento antiguo contrario al cielo idealista de Platón.
Pero ¿qué es el cinismo filosófico ?. No es el cinismo vulgar: altanero, hipócrita, demagogo y mentiroso; que condiciona la acción a la eficacia sin considerar nada más (¿pragmatismo? ¿el fin justifica los medios? ¿realismo político?), que dice una cosa y hace otra; que promete un futuro sacrificando el presente. La misma acción política es hija de este cinismo vulgar (es de la misma naturaleza que la escatología religiosa: prometer el futuro sacrificando el presente). Hacer del prójimo un medio quebrantando su dignidad con el objetivo de conseguir los propios fines. Por contra el cinismo filósofo es precisamente un antídoto frente al cinismo vulgar; por cuanto sirve en primer lugar para desenmascarar la hipocresía y, sobretodo, para sanar de esta enfermedad transmutando los valores. Los filósofos cínicos desnudan nuestra vida y juzgan nuestras quimeras.
Son llamados perros; el propio Diógenes gustaba de ser llamado así; desde luego tienen una manera incisiva de practicar la sabiduría. Lo salvaje como rebeldía ante el mundo frente al que se reivindica que en esa relación con él, sea el hombre el que controle sus condiciones de vida. Austeros. Insolentes. Irónicos (el gallo desplumado arrojado a los pies de Platón para demoler aquello de bípedo implume). Sarcásticos. Hedonistas (donde el placer es un medio y no un fin) antes que ascéticos como mejor remedio para calmar la tensión del deseo; y además en pro del dominio de una voluntad libre, no esclavizada ni por el deseo, ni sometida al calvario de la culpabilidad.
Lo real no debe ser un obstáculo, sino una compañía circunstancial donde la meta es siempre el dominio de uno mismo. Por ello el renunciamiento ascético por su dureza puede conducir a la neurosis. La alienación en pro de un imaginario hipostático; es decir lo ideal; se desecha por lo auténtico; lo real; nuestra condición carnal, animal. Armonía del hombre con el mundo real; no con el mundo ideal, perfeccionista, inalcanzable. Vivir con provecho lo cotidiano.
El fin de la filosofía cínica es la felicidad. Sólo el hombre libre -el que no teme a nada, ni espera nada- (liberado de la opinión de la multitud) y que vive de conformidad con la naturaleza es feliz. Así estamos ante una filosofía individualista (nihilismo social) en rebeldía frente a las instituciones que quebratan nuestras singularidades. Una filosofía en pro de la existencia humana. Una filosofía médica de la civilización: porque los hombres están enfermos de no saber vivir en libertad; y es que con frecuencia contribuyen ellos mismos a su propia alienación. ¿Serán los libertarios los cínicos contemporáneos?.
Incluso hecho esclavo por vicisitudes del destino, el propio Diógenes -cuenta Onfray- era un hombre libre. Valoran más el propio ejemplo de su vida que su palabra. Y todo ello a través de estrategias subversivas como el humor iconoclasta. Deconstructores de la moral por considerar que los valores son fundamentalmente relativos, convencionales. Transmutadores de tales valores. No, no sería su crítica tanto la de una anticultura sistemática, como la de una contracultura metódica. Ateos, contrarios a todo poder constituido, pacifistas. El proyecto cínico no es colectivo, sino un proyecto de revolución singular.
Decía Nietzsche refiriéndose a la historia del pensamiento: ¡Qué bellos son los griegos!. Creo que bajo la lava solidificada de nuestra cosmovisión judeo-cristiana existe un magma subterráneo que nos dice otra cosa, y que puede ser una ética de recambio, en particular, para todos aquellos que creen que muerto lo cristiano y lo pseudocristiano no hay nada, y así nos está permitido todo (nihilismo individual). Contrariamente a esto existe toda una masa ígnea que permite señalar un sistema individual de valores cohonestable con una intersubjetividad pacífica entre los seres humanos. O sea; la construcción desde cada hombre y cada mujer de una ética individual que tenga por sólo límite la esfera individual de los demás.
¿Es posible cohonestar esta filosofía tan lúcida, tan antigua y fresca a la vez, con lo cristiano tachado desde esta perspectiva, de platonismo para las masas?. ¿Puede ser el hombre, libre y auténtico, aceptando una moral no autónoma sino heterónoma, dada?. Lo cierto es que nuestro feliz y querido filósofo ha dedicado otro sugerente libro sobre ese intento por compatibilizar lo epicúreo con lo cristiano: El cristianismo hedonista. Contrahistoria de la filosofía, II. Editorial Anagrama. Barcelona, 2007.
En esta última obra se hace una semblanza de los heresiarcas: Para empezar, los gnósticos licenciosos como Simón de Samaria -alias el Mago- (siglo I), quien manifiesta que estamos salvados por la gracia: santificaos los unos a los otros (amar al prójimo y ya está). Basílides (siglo II), quien señala que Jesucristo muerto pero de risa, se da el cambiazo (docetismo) en la cruz por Simón de Cirene; y esta broma es en realidad una invitación a abjurar antes que llegar al martirio (¿por qué morir por las Ideas?. Valentín (siglo II), también cree que estamos salvados; por eso frente al ideal ascético propone la afirmación absoluta de la carne. Carpócrates (siglo II), aboga por una sexualidad sin complejos. Epifanio -hijo del anterior- (siglo II), se pregunta ¿por qué Dios nos da el deseo y el placer si no es para usarlo como regalo?. Cerinto (siglo II), para quien el Reino de Cristo no está en los cielos, sino en la tierra; que la salvación se produce en la tierra con las condiciones que conocemos (¿es premonitorio del etsi Deus daretur?. Nicolás -de los primeros diáconos elegidos por los apóstoles- que hace toda una ontología de lo negativo (Prunikós o Barbelo -divinidad consagrada a la lujuria- ), desde una perspectiva que parte de constatar la crueldad de este mundo, para llegar a la conclusión de que la procreación aumenta a su entender la negatividad.
Del siglo II al IX (tenemos en el 622 la Hégira de Mahoma -una catástrofe nunca llega sola, dice Onfray referida a como lo musulmán entre en escena tras lo cristiano-) el espíritu libre (expresión que hace referencia a toda una suerte de constelación hedonista frente al ascetismo) va haciendo progresos subterráneos. En el siglo IX Juan Escoto sienta las bases de la herejía de Amaury de Béne (siglo XIII): el infierno no existe; Cristo ha borrado los pecados de este mundo. Estamos redimidos para siempre. El infierno es la ignorancia; el no saber. El paraíso es el conocimiento de la verdad: Dios es alegría, risa, no lágrimas. La resurreción es el conocimiento de esta verdad: nos salvamos en este mundo terrenal a través de la caridad con nosotros mismos. Para Willen Cornelisz de Amberes (siglo XIII) la indigencia avala el robo contra la propiedad (¿precursor de lo anarquista?). Los pobres son los inocentes; y también el libertino. Estamos en el siglo de los movimientos franciscanos; aquí abreva Bentivenga de Gubbio (siglo XIII), quien piensa en la inocencia del devenir; que no es necesario el sufrimiento; la gracia y la caridad son consubstanciales a todos los hombres. Somos inocentes insistirá en el siglo XIV Walter de Holanda. Y también lo dirá Juan de Brno (siglo XIV) -aunque luego termine colaborando con el Santo Oficio-; y desde esta inocencia edénica se reclama una libertad integral aunque lo que sucede no puede no suceder. Por la misma época un auto de fe en Holanda contra las llamadas Hijas de Udillynda nos ilustra de como el ideal ascético más que como fin es tomado como medio; como un trance chamánico para llegar al placer. Otro coetáneo auto de fe, contra Johannes Hartmann de Amtmanstett (alias Juan el Tejedor) porque en definitiva traslada la idea de que no existe el pecado y de que no somos pecadores, no somos culpables. En el siglo XV un carmelita heterodoxo, Willem Van Hildervisseme de Malines, se interroga sobre el porqué de añadir mortificaciones a este valle de lágrimas que es el mundo. En el XVI Eloi de Pruystinck es demasiado revolucionario para el mismo Lutero; no, no se trata de no hacer al otro lo que no querríamos que éste nos hiciera, sino de hacerle lo que quisiéramos que éste nos hiciera (¿imperativo categórico hedonista?). No podemos renunciar a la posibilidad dada por Dios de vivir en el placer (Quintin Thierry), siglo XVI.
Pero es que este paralelismo es incluso detectado antes de lo cristiano. Así, la secta de los saduceos, es tempranamente tildada de epicúrea por los fariseos. No obstante el primer intento abierto de cristianismo epicúreo es el de Lorenzo Valla (siglo XV). Cree en Dios, en el Cristo. Y -asombro inaudito hasta entonces- en su obra La donación de Constantino sostiene que el documento alegado por la Iglesia para legitimar y justificar su poder temporal es falso de cabo a rabo. La Iglesia no puede estar en lo político viene a decir Valla sino seguir las bienaventuranzas. Basta con creer. Basta con la fe. En cuanto al placer: No se debe amar a Dios a la manera estoica, por obligación, sino por la felicidad que consiste en alejarse de las pasiones tristes y a la vez de los goces que nos alienan. El placer es un medio que nos acerca a Dios; si bien el sumo placer no está en la tierra, sino en los cielos.
El celebrado filósofo francés dedica la portada del libro a un compatriota suyo: Michel de Montaigne (siglo XVI). ¿Otro filósofo práctico alejado del cielo platónico?. A favor de lo católico, pero no a ciegas. ¿Fideísta?. ¿Un epicúreo cristiano?. ¿Deísta?. ¿Qué es ser cristiano para Montaigne?. Ser justo, caritativo y bueno; y nada más.... De manera brillante Onfray sintetiza el sentido hedonista de Montaigne en estas palabras: el tiempo que fluye invita a la eternidad de un placer intensificado por el júbilo.
¿Entonces qué es la moral?. Comentando a Pierre Charron (siglo XVI) Onfray concluye que es lo que jamás habría debido dejar de ser: una propuesta de reglas de buena conducta tendente a una intersubjetividad pacífica y alegre.
¿Qué decir?. Un viaje fascinante por los precursores de lo libertino (en el buen sentido del término libertinus: emancipado de ideas previas). Una objeción: Lo difícil con estos mimbres de confeccionar algo más allá de una revolución singular en cada individuo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Felices Fiestas. Saturnalia navideña.




Oy comamos y bebamos y cantemos y folguemos que mañana ayunaremos.
Por onrra de san Antruexo paremonos oy bien anchos, enbutamos estos panchos, rrecalquemos el pellexo, que costumbres de concejo que todos oy nos jartemos, que mañana ayunaremos.
Honremos a tan buen santo, porque en hambre nos acorra, comamos a calcaporra, que mañana hay gran quebranto. Comamos, bebamos tanto, hasta que nos reventemos, que mañana ayunaremos.
Bebe Bras, más tú, Beneyto, beba Pidruelo y Llorente, bebe tú primeramente, quitarnos has deste preito. En beber bien me deleyto, daca, daca, beberemos, que mañana ayunaremos.
Tomemos oy gasallado, que manana viene la muerte, bebamos, comamos huerte, vamonos para el ganado, no perderemos bocado, que comiendo nos iremos,que mañana ayunaremos.


(Villancico "Hoy comamos y bebamos" de Juan del Encina)


Si contemplamos esta fotografía de una bucólica España agraria ya pasada, y la concordamos con la letra del villancico renacentista transcrito; no podemos por menos que descubrir esa corriente de la historia que discurre subterránea a la celebración navideña. Sí; me refiero a las Saturnalia romanas; también una fiesta campestre (de final de ciclo) con notas carnavalescas. Una fiesta de los esclavos romanos donde a modo de comparsa trocabánse en patricios.

(representación de la Navidad de Diego Velázquez)

Para algunos, y no sin cierta razón, el Cristianismo solapó con la Natividad de Jesús ese ritual pagano. Y sin embargo, si miramos más allá de los excesos saturnales (tan contemporáneos hoy en nuestra Navidad del siglo XXI) existe un punto de unión: una fiesta de esclavos. Sí; así como las saturnalia era una liberación siquiera ficticia, también el anuncio del nacimiento de un Mesías liberador, que a todos nos igualara en dignidad , supone una liberación (esta verdadera); un anhelo de justicia. Felices fiestas; que nos alegremos porque nos ha nacido un Niño que nos ha liberado de la esclavitud.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Sabidurías bajo la lava.


Las sabidurías de la antigüedad. Contrahistoria de la filosofía, I. Michel Onfray. Editorial Anagrama. 2007. Barcelona.

Michel Onfray. El deconstructor de la cultura dominante (Platón), la que como en una erupción volcánica sepultó bajo la lava idealista a esa otra rama materialista del pensamiento antiguo ( el atomismo abderitano, la sofística antifoniana, la alegría de Aristipo, el cinismo de Diógenes, el archipiélago hedonista de Epicuro, Filodemo, Lucrecio y Diógenes). Michel Onfray el arqueólogo que reconstruye de esta colosal Herculano del pensamiento los vestigios de toda una contratradición conectada con los gimnosofistas hindúes (unos filósofos desconocidos). El “genio” filosófico griego es tributario de toda una serie de contactos con los saberes mesopotámicos e indostaníes.
En el preámbulo de esta sugerente obra; el autor nos señala que la historia es débil con los ganadores y despiadada con los perdedores y que a este aserto no se sustrae la misma historia de la filosofía; una historia necesitada de crítica; urgida de una revolución metodológica, donde sorprendentemente han pasado a la posteridad conclusiones que no resisten una crítica historiográfica mínima.
El iniciador en el que se cristaliza esta contratradición materialista es Leucipo de Mileto (s.V a.C.) donde nos encontramos un pensamiento capaz de resistir el posterior cristianismo dualista (cuerpo y alma), idealista y espiritualista. Sólo existen los átomos, el vacío y los movimientos de los primeros en el segundo. Esta opción física surge de contemplar la danza de las partículas en suspensión en un rayo de luz. No se deja lugar a las divinidades; se da un papel central al hombre que se contempla así mismo y no bajo los ojos de aquéllas.. La ética surge de la física a modo de eudemonía (bienestar, serenidad, felicidad) donde se inserta el hedonismo (placer). Se propone una moral de la alegría de vivir.
¿Por qué el corpus filosófico dominante insiste en colocar a Demócrito de Abdera como presocrático? (se pregunta Onfray). Por ninguneo de los seguidores de la tradición idealista, pese a que es menor que Sócrates y le sobrevive. Presocrático viene a ser como prefilósofo. Ninguneo y odio (Platón -contemporáneo de Demócrito- nunca lo cita y abiertamente declara querer quemar sus obras). Retoma el atomismo de Leucipo. Estamos ya ante la consolidación del monismo filosófico (sólo existe el cuerpo, la materia; el alma es un artificio del lenguaje para designar una sensación corporal). Es una respuesta a la esquizofrenia pitagórica de cuerpo y alma. Aquí también la alegría es la finalidad de toda moral. Los hombres son libres para construir su destino. La alegría es lo útil; la insatisfacción y el desagrado lo inútil. El hombre es el centro; los dioses o no existen o son indiferentes; el hombre es libre para construirse sin temores ni angustias. Como el hombre (su cuerpo) es el centro nos encontramos con un monismo (sólo existe la materia) y desde el sensualismo ( sólo conocemos a través de nuestros sentidos) se transita hacia el perspectivimo y el relativismo. Puesto que los dioses no existen, no hay que tenerles miedo. El hombre se construye a través de sus deseos y placeres (lo útil) donde no hay pecado (puesto que no hay dioses o al menos no se preocupan de nosotros); sólo la precaución de que tales deseos y placeres no hagan perturbar nuestra paz; por eso hay que evitar los deseos y placeres alienantes (los que reducen o anulan nuestra libertad, nuestra autonomía). Búsqueda del placer no alienante y evitación del displacer. Tender a la alegría; reirse del mundo. La existencia en este mundo es un gran viaje (Hiparco) donde no debemos perdernos en el pasado y en el futuro, sino en disfrutar del instante presente. No dejarse afectar por nada que provenga del exterior (Anaxarco). El placer de ser y existir como una individualidad soberana que se realiza.
¿Por qué tienen mala reputación los sofistas?. Otra vez -como en el caso de los atomistas- planea la figura condenatoria de Platón (su obra Fedón). También ninguneados. También presocráticos, pese a que muchos son contemporáneos y posteriores a Sócrates. Con Antifón de Atenas (El arte de combatir la tristeza)se inventa (25 siglos antes que Freud) algo parecido al psicoanálisis: el alma como parte del cuerpo se cura a través de la conversación terapeútica. Libertario (enemigo del nomos y partidario de la physis). Celoso de la esfera privada individual. El nomos (la ley civil) es antihedonista. El individuo frente a la sociedad (que nos domestica y modela). No existe ninguna mística comunitaria: sólo un agregado de individuos. Por eso todos somos iguales (griegos y bárbaros; hombres y mujeres). Es la cultura (la sociedad) la que nos hace desiguales. De la naturaleza (physis) surge una ética radical: el hecho de ser iguales nos impone la dignidad de respetarnos.
¿Y el estigma superpuesto a la palabra “placer”?. ¿Se puede ser filósofo y hedonista?. Aristipo de Cirene es junto con los atomistas el precursor de Epicuro. Aristipo el filósofo callejero (silenciado por Platón). Quien nos recuerda nuestra dimensión animal (nuestra naturaleza), porque todos los sentidos son medios para acceder al conocimiento. La dimensión soteriológica de la filosofía tan del gusto de Onfray. Rechazar el displacer: todo lo que ata, constriñe o crea obstáculos. Buscar el justo medio (eumetría); no buscar (como a la caza) ocasiones de placer fuera del lugar en el que se encuentran ya que con ello uno aliena su independencia de espíritu y su libertad, o volviendo con las manos vacías (perder el tiempo) y resultar frustrado. La alegría hay que saberla hallar dentro de la dimensión puntual del tiempo (en el presente). El pecado pagano consiste en dejar escapar el presente. Existen los cinco sentidos (no sólo la vista y la voz de la filosofía dominante; también el olfato, el gusto y el tacto) que son los que nos conducen a la certeza: el placer corporal (la alegría). Que no es el placer de las bestias, sino un placer trabajado por nuestra conciencia (donde no perdamos el control, nuestra libertad). No se trata de abrasarse, sino de calentarse. La felicidad se construye con la suma de los instantes de placer. El hedonismo como método del eudemonismo.

Otros aliados en la guerra común antiplatónica. Los cínicos. Antístesnes decía ver muchos caballos en el mundo real; pero no lograba hallar la equinidad platónica (la idea de caballo). El concepto perro no ladra (se dirá por otros). En el mundo de las ideas, la vida desaparece tras los espectros. Diógenes busca con su linterna no al hombre u hombres particulares, sino al concepto de hombre de Platón. El cínico a través de la burla desmonta el idealismo: cuando Platón señala al hombre como bípedo implume; Diógenes le lanza a sus pies un pollo desplumado. El nomos no hace la felicidad, sino la physis (otra vez). El hedonismo es también una ascesis: de la negación de ciertos placeres emerge otro placer (la alegría incesante, la ausencia de pena, la paz del alma, la serenidad, el espíritu alegre...). El hedonismo -contrariamente a la caricatura platónica (Filebo)- no es la obediencia a los instintos, a lo gregario; es la búsqueda de los placeres liberadores, no alienantes.
La heterodoxia de Eudoxio de Cnido (s.IV a.C). Heterodoxia porque es aquí un platónico el que establece que el placer es un bien en sí mismo. La obra de Pródico de Ceos (s.V.a.C.) no ve incompatible el placer con la virtud.
Los cerditos del Jardín de Epicuro (s.IV a.C.) por su complexión física no pueden levantar la cabeza y contemplar el cielo de la ideas platónico. Están obligados a rebuscar con su hocico en lo real (la tierra). Filosofamos a través de nuestro cuerpo (fisiología de la filosofía) en el marco de un contexto histórico. La filosofía con finalidad soteriológica (pensar para vivir). Cambiémonos cada uno de nosotros antes de cambiar el orden del mundo. Salvación individual ante el derrumbe de un mundo que no tiene remedio. ¿De verdad Epicuro es un monstruo entregado sin control a los instintos y a las pasiones abrasadoras; en definitiva, al goce grosero, bestial?. ¿Es esta una filosofía del bajo vientre?. No. Estamos ante un proyecto pensado para salvarnos del sufrimiento; o al menos amortiguarlo. Se trata de combatir el miedo, el temor, el dolor y el sufrimiento. Una medicina preventiva para atacar las causas de nuestra aflicción. Filosofía como medicina (Tetrafarmakon). No hay nada que temer de los dioses; ni de la muerte; se puede soportar el dolor y lograr la felicidad. No hay nada fuera de la materia. Los criterios de verdad residen en nuestras sensaciones y afecciones. Las mitologías mantienen alienados y dóciles a los hombres en el temor, la angustia y el terror.. Otra vez los átomos, el vacio y su movimiento. La muerte no es otra cosa que la descomposición de los átomos (no hay metafísica). Vivamos bien y muramos bien. ¿Ateísmo tranquilo?. El tema de los dioses nos debe resultar indiferente; al fin y al cabo ellos no se preocupan de nosotros. El mal en el mundo no es fruto del pecado; es simplemente sufrimiento. Paliémoslo y busquemos la alegría a través de una ascesis hedonista (ataraxia epicúrea). Epicuro precusor del utilitarismo.Dietética de los deseos; aritmética de los placeres. Nada que ver con abandonarse a ellos (lo que provocaría displacer a la larga al perturbar nuestra serenidad). Incluso un dolor pasajero es admisible si provoca una felicidad futura. ¿Y lo social?. El Jardín de Epicuro es la anti-República de Platón. Sólo se admite como válido el contrato consensuado entre individuos iguales para construir una intersubjetividad libre: existe un derecho natural (physis) que nos dice que es útil no hacernos daño unos a otros, ni sufrirlo; que lo justo o lo injusto es fruto de lo que convenimosnos; no existe una justicia en sí misma sino derivada de esta convención. Fuera de aquí no es posible la comunidad.
La tarea romanizadora del pensamiento epicúreo. La popularización epicúrea. Filodemo de Gadara (ss.II-I a.C.). Tesoros literarios descubiertos bajo la lava solidificada de Herculano y Pompeya que nos hablan de la construcción del hombre por sí mismo, de su identidad , de la talla de su subjetividad. Como si se tratara de esculpir un mármol. Elogio de la dulzura de vivir, de la amistad....que nos lleva a la serenidad. El carpe diem horaciano. Aprovechemos las rosas de la vida antes de que se marchiten. ¿Y la cuestión de nuestra muerte?. El verdadero pecado mortal consiste en aceptar todo lo que supone una vida colocada bajo la pulsión de la muerte. Hay que vivir a modo de dioses inmortales, sin temor a la muerte. Filodemo introduce la estética como factor de placer, como ocasión de alegría; la cultura como coadyuvante a la alegría, de la pacificación del alma. ¿Y lo social?. El pragmatismo latino. La infiltración de las tesis epicúreas en la comunidad política como proyecto para intentar también hacer un orden más humano; pesa la desconfianza prístina epicúrea hacia la política. Filodemo desconfía de la democracia (del poder de una mayoría inculta), como también del poder en manos de un autócrata. Ni masas, ni déspotas. Por ello la infiltración de la ética epicúrea como vía de reformar el orden colectivo.
Sigamos con la romanización del pensamiento epicúreo de la mano de Lucrecio (s. I a.C.). De rerum natura. El materialismo encantado según crítica acerba de San Jerónimo (s. IV-V) el príncipe de los traductores.¿Encantado?; se pregunta Onfray. ¿Acaso loco, apestado, hechizado?. Cuestiones al margen del contenido de su discurso: materialista, anticreacionista, mecanicista....o, quizás según Onfray, precisamente por esto se le tilda de loco; puesto que asesina las ficciones, las quimeras. Aterriza en el mundo real. Inmanencia pura, mecánica,átomo, materia; pero dotada de un impulso vital (dinámica, cinética de la materia; epifanía libre, no ciega de la materia en un contexto donde la potencia motriz es la voluptuosidad ). Los dioses como imagen hipostasiada de los propios hombres. Sólo existe un devenir de manera atomística. Puesto que la muerte se lo lleva todo, consagremos nuestra existencia a la alegría (ataraxia griega, dolor absit latino). No nos alegramos de las desgracias ajenas, pero estas nos deben hacer conscientes de que debemos aprovechar nuestra vida; ¿cómo?: un cuerpo que no sufra y un alma (recuérdese que es parte misma del cuerpo dentro de esta filosofía) sin temor. Contentarse con lo que se tiene y reducir nuestros placeres a lo que fácilmente podemos conseguir siempre que no nos aliene (que no perturbe nuestra serenidad). Convertirnos en lo que somos. Ser lo que somos. Disociación de sexo, amor y procreación. La pasión, el amor construído en un tiempo compartido....
Convendrán conmigo que es bueno aquilatar estas otras sabidurías; y comprobar como en muchos aspectos están provistas de tesoros que alimentan nuestra alma (ya sea ésta material para los monistas o espiritual para los dualistas). José Antonio Marina y Michel Onfray se encuentran citando a Bergson; el primero al evocarlo allí donde decía que el último fundamento del universo es una corriente creadora que iba configurándose en realidades distintas, y pensaba que los místicos tenían la capacidad de percibir más vivamente esa energía; el posmodernista Onfray cuando nos ilustra sobre la expresión bergsiana: capricho del átomo; o de como la física atomista del clinamen abre perspectivas ontológicas, metafísicas.

De cómo nos alegramos con las dichas de nuestros amigos.

Virgen de Czestochowa

Querida Concepción. Esta entrada para manifestarte siquiera de manera tardía mi alegría por la recuperación de Chema y porque con él nos recuperamos también sobretodo nosotros. ... "la palabra -santo- no se refiere en primer lugar a la santidad de las personas, sino al don divino que regala la santidad en medio de la maldad humana".Un fuerte abrazo (la negrita cursiva es de Joseph Ratzginger).

lunes, 3 de agosto de 2009

Tiempos de déficits. La ilusión del gasto. De como el gasto público prolongado afecta a la propia democracia.

"La democracia posee una natural proclividad a generar déficit por la sencilla razón de que los políticos, que tienden a complacer al electorado, consideran ventajoso aumentar el gasto público y, por el contrario, les resulta incómodo elevar los impuestos. La herencia de lord Keynes es la legitimación política de los déficit presupuestarios......¿Cuánto tiempo podrán tales regímenes soportar el incremento continuado del déficit?.....¿Es posible restaurar la disciplina fiscal antes de que se produzca un colapso total?. ¿Pueden las democracias someterse a una disciplina mediante la aceptación de restricciones constitucionales?". Sin embargo, "una democracia política, una vez comprometida en una sucesión de déficits financiados monetariamente motivados por el keynesianismo, puede verse incapaz de variar su rumbo".
Añadiría yo:no existe la plétora potencial que nos dicen los economistas marxistas, sino la ley de la escasez; por eso "una nación no puede sobrevivir con instituciones políticas que no se enfrentan al hecho esencial de la escasez". De esta guisa comienza la introducción de la edición española del librito "Déficit del sector público y Democracia" de James M.Buchanan y Richard E.Wagner publicado por Rialp, Madrid, en 1983 (la edición estadounidense es de 1977).
¿Qué es lo que forjó Keynes?. Pues el abandono de los prinicipios clásicos de responsabilidad fiscal (el que el Gobierno no debe gastar sin decretar impuestos). Lo prekeynesiano o clásico se basa en una analogía entre el Estado y la familia. Sería así la conducta financiera prudente la que debería informar la toma de decisiones (principio del equilibrio presupuestario; únicamente admitiéndose déficits en circunstancias extraordinarias (guerra, etc.). Los hacendistas clásicos aconsejaban incluso un presupuesto con un superávit moderado para posibles contingencias extraordinarias. Tal es así que la deuda pública era muy mal vista porque eso suponía hacer responsables del gasto de hoy no a los actuales contribuyentes, sino a los futuros (a quienes se traslada el coste). El servicio básico del principio clásico del equilibrio presupuestario es constreñir la tendencia al gasto; manteniéndolo dentro de los límites de renta generados por los propios impuestos. La labor de minado intelectual de Keynes estriba en haber dado un golpe de muerte a la cosmovisión de la hacienda pública clásica. De hecho rompe el apuntado anterior constreñimiento.
Toda financiación pública sabemos que puede tomar tres formas alternativas o simultáneas: a)impuestos, b) emisión de deuda y c)creación de dinero (emisión de papel moneda);tanto el endeudamiento como la creación o emisión de papel moneda propenden a la inflación, son dos formas sofisticadas (indirectamente) de extraer recursos; pues bien, la financiación impuestos-emisión de deuda pública se obscurece en el pensamiento keynesiano.
El pensamiento clásico, por contra, viene a resaltar esa idea: "la financiación por medio de impuestos coloca...la carga del pago sobre los miembros de la comunidad politica del período en que se toma la decisión de gasto.....La financiación por medio de deuda permite a quienes viven en el momento de la decisión fiscal trasladar el pago a aquellos que vivirán en períodos futuros...." (vemos como se produce una alteración en la secuencia temporal pago-gasto). Por eso se ha dicho con acierto que la quiebra de la constitución fiscal clásica (equilibrio presupuestario) está en la quiebra del nexo gasto-impuesto.
Y todo por una profecía incumplida: menos desempleo y menos inflación. El legado keynesiano es la supuesta legitimación intelectual de las opciones políticas que tienden al gasto, a la inflación y al crecimiento del sector público por medio del déficit. Y todo porque el marco keynesiano niega la mayor (el autoequilibrio del mercado). Nace así la macroeconomía. Se dota de un nuevo papel a ese Leviatán que llamamos Estado (la prosperidad económica de una nueva Jerusalen). Para tal objetivo arrasamos como una apisonadora los viejos principios: el equilibrio presupuestario. Porque al decir de estos nuevos profetas los Gobiernos no son como las familias; pueden mantenerse en el déficit ad infinitum.
Síntesis de la nueva política económica: "Si alguna de estas fuerzas o sucesos extraordinarios y exógenos (un colapso en el sistema bancario y monetario, una revaluación de la moneda que lleve al desequilibrio o una catástrofe física) generara una reducción de la demanda global de bienes y servicios en la economía, una reducción que ha modificado dramáticamente las expectativas, la producción y el empleo se reducirán posiblemente junto con los precios y salarios, aunque este último hecho pudiera esconderse detrás del primero. En este contexto, un programa explícito de expansión del gasto global de la economía mediante medidas fiscales..modificará las expectativas empresariales y logrará aumentar el volumen total relativo de gastos dentro de los costes totales de trabajo....Como resultado, la producción y el empleo experimentarán junto con un aumento en los precios, aunque esto último pudiera esconderse tras lo primero".
O sea:
- Crear déficit cuando la demanda global no llegue al pleno empleo.
- Provocar superávit cuando esta demanda global amenaza con superar los objetivos de pleno empleo; generando inflación.
De suerte que la política fiscal en esta hacienda funcional no deja de ser un instrumento de estabilización. La idea en boga es que el equilibrio presupuetario es consubstancial a la inestabilidad económica; por tanto hemos de utilizar el presupuesto como herramienta de estabilización. Y todo esto pese a que los aumentos de demanda global no pueden estimular permanentemente el empleo. No sirven las recetas keynesianas en el mundo moderno donde inflación y empleo van de la mano. Pero con todo el verdadero problema de esta teoría era y es el esquema institucional en el que se tuvo y se tiene que dar: la duras realidades de la política democrática. Digámoslo de manera ilustrativa: "los programas de gasto resultan populares; y los impuestos no los son" (este es el mundo institucional de las sociedades democráticas). La estructura institucional ejerce influencia sobre toda política económica. El marco institucional democrático genera en la práctica una prolongación de los déficits (los políticos no se atreven a ofrecer recortes de gastos por resultar impopulares). Las instituciones cuentan; hasta tal punto que ofrecen una percepción deformada de la realidad; de tal guisa que al elector se le traslada de manera deficiente la relación coste-beneficio de su propia elección.
¿Por qué pasa esto?. Es decir, porque el electorado apoya las políticas de gasto galopante; a los irresponsables fiscales causantes de inflación, déficit e intervencionismo?: "Una estructura de pagos compleja e indirecta crea una ilusión fiscal que producirá sistemáticamente mayores niveles de gasto público que los que se darían dentro de una estructura de pagos simple. Los presupuestos pueden ser relacionados directamente con la complejidad y tortuosidad de los sistemas impositivos. Los costes de los servicios públicos, según se perciben en general, serán más reducidos bajo una imposición indirecta que bajo una imposición directa. Y serán más reducidos bajo una multiplicidad de fuentes de gravamen que bajo un sistema que descanse básicamente en una sola fuente". Las instituciones fiscales pueden afectar las percepciones fiscales de las personas. Un ejemplo ofrecido por estos profesores. El de una tarjeta Visa. Mientras se utiliza da la sensación (ilusión) de que no cuesta adquirir bienes, pero al final (con el extracto o factura final) se ha de abordar el coste de tales ilusiones. Tal pasa con el endeudamiento: la sustitución de la financiación a través de impuestos por deuda pública tiene el efecto de reducir el precio percibido de los bienes y servicios públicos.
Superávits, déficits y democracia:
Lo que se ve en los superávits: Exigencia para los superávits: aumento de impuestos, rebaja de gastos o combinación de ambos.
Consecuencias: pérdida de renta disponible actual entre los ciudadanos. Sacrificio actual.
Lo que no se ve y requiere ser imaginado en los superávits: Evitación de una espiral inflacionista. Consecuencias: estabilidad de precios y de la economía; aumento general de renta disponible.
Lo que se ve en los déficits: Todos ganamos de forma inmediata. La ilusión de que los servicios públicos son más baratos que los privados. Reducimos los impuestos, aumentamos el gasto o combinamos ambos. Crecimiento del sector público.
Lo que no se ve y requiere ser percibido de forma creativa: Impacto inflacionario.
Buchanan y Wagner nos señalan: "El hombre prudente actúa sabiamente cuando se autoimpone reglas de comportamiento, reglas que pueden vincular sus acciones en una serie de pasos futuros no predecibles. ¿Es imposible esperar que los prudentes miembros de asambleas legislativas democráticas pudieran actuar de forma similar?. ¿No tendríamos que buscar una reforma institucional genuina dentro de la estructura de la toma democrática de decisiones, más bien que buscar cambios que sustituyan a esta estructura?...... (y en la base de esa aquilatada reflexión está el que).... Hemos de mirar la aplicación y la aceptación de la economía keynesiana en un marco político donde la democracia es una realidad, donde las decisiones son tomadas por políticos profesionales que responden a las exigencias tanto del público como de la propia burocracia. Y es que la competencia partidista corolario de la democracia es un factor más en el fracaso de lo keynesiano. Competencia partidista que tiene como primer objetivo el apoyo del electorado, siendo para esto clave la promesa de programas de gasto; condicionantes de la ulterior política presupuestaria (más gastos y menos impuestos). Deciden unos pocos, pero deciden bajo la presión de la mayoría (electores) y en el contexto de una burocracia crecida.
En los albores de todo esto (en la implemetación de esta filosofía económico-fiscal) todavía el mismo Franklin D.Roosevelt era partidario del equilibrio presupuestario: "Tengamos el valor de frenar el endeudamiento para absorber el continuo déficit...Los ingresos tienen que cubrir los gastos. Cualquier Gobierno, como cualquier familia, puede un año determinado gastar un poco más de lo que gana. Pero Vds. y yo sabemos que una continuación de tal costumbre significa la pobreza". Pero los nuevos corifeos de la nueva religión fiscal entonaban una nueva salmodia: El desequilibrio pasivo no es motivo de alarma; es más, el déficit en sí es un factor de prosperidad, una fuerza correctiva de la inestabilidad. . Esto, unido a que Franklin D.Roosevelt se dió cuenta que era más popular menos impuestos y más deuda allanaron el camino. Como los viejos principios todavía pesaban, ahora se hablaba (frente al equilibrio presupuestario anual clásico) de un equilibrio presupuestario hipotético (en un hipotético nivel de renta nacional).
El espíritu del nuevo tiempo (el zeitgeist hegeliano) fue: a) una erosión generalizada de los costumbres públicas y privadas; b) mayor liberalismo en lo sexual; c) decaimiento de la ética puritana del trabajo; d) deterioro en la calidad de los productos; e) explosión de la Seguridad Social; f) aumento de la corrupción tanto en lo público como en lo privado y g) desentendimiento de la cosa pública por parte del ciudadano. La otrora rectitud fiscal es hogaño tachada de reaccionaria; a partir del "New Deal" rooseveltiano los políticos elegidos democráticamente saben que existe una relación causa-efecto entre: programas de gasto - resultado electoral favorable.
Consecuencias de esto: a) déficit, b) inflación y c) intervencionismo estatal creciente. Entre sí se retroalimentan. A nadie se le oculta que existe una relación directa entre inflación y tamaño del sector público. Esta es la cosecha keynesiana, que a la larga puede resultar letal para las propias democracias. Política keynesiana y democracia política resulta ser una mezcla inestable. Y es que la aplicabilidad de cualquier cuerpo de doctrina se ve condicionada por las instituciones donde reside el poder decisorio. Digamoslo abiertamente, el keynesianismo desde el énfasis en los resultados se da mejor en una sociedad totalitaria; donde un comité de sabios (élite) no está limitado por todo el complejo que supone una sociedad democrática (participativa) con todo su entramado -lo electoral, agradar a los votantes, la participación de los ciudadanos (contribuyentes y también beneficiarios de hipotéticos programas de gasto). Con todo, incluso en una sociedad totalitaria, pudiera ser que los déspotas o el déspota tampoco atendieran los consejos de tal consejero aúlico (como Platón con Dioniosio el tirano de Siracusa).
Historia en cifras del período keynesiano estadounidense (1961 a 1976. Kennedy, Johnson, Nixon, Ford):
- Ni un sólo ejercicio con superávit; es decir, 15 años de déficits ( 230.000 millones de dólares).
- Gasto público: Cifras cercanas al 50% de la renta nacional
- Subida acumulada de la inflación del 90%
Historia en cifras del período 1947-60 (Truman. Eisenhower).
- 7 años de déficits y otros 7 de superávits (incluso en plena guerra de Corea) que practicamente supusieron un equilibrio.
- Con una tasa anual de crecimiento de precios de aproximadamente un 1% anual.
En cuanto a lo referido sobre intervencionismo es ilustrativo como el mismo Schumpeter (nada sospechoso de ser antikeynesiano) señala como una espiral inflacionista de hecho desempeña una papel fundamental para implementar políticas intervencionistas en contra del principio de libre empresa; dándose la paradoja de ser culpadas las empresas de esa espiral, con lo que se acelera la espiral. La inflación es una cosecha de esta nueva política económica; pero entre sus efectos está el de distorsionar el mercado (falta de información, incertidumbre, provocar una mayor dificultad a la hora de planificar intertemporalmente, de formación de los estados contables). Pero sin duda lo peor es el velo institucional: la perversidad de hacer culpables de ella a las empresas y no al propio Gobierno (que es el que cobra "más impuestos en términos reales"). Ya conocemos la receta pública al uso: controles sobre precios y salarios. Sin duda la inflación refuerza alguna de las conductas de estos nuevos tiempos arriba relatadas. Su lema sería: ¡¡¡Disfrute, disfrute el presente, no se preocupe del futuro!!!.
Pero sigamos con la verdadera bestia negra, el déficit. Lo cierto es que el contribuyente caso de pagar de forma directa (a través de impuestos directos) todo el aparato social, seguramente no daría su apoyo al Gobierno de turno. Y entonces cabe preguntarse ¿por qué se consiente por los ciudadanos estos imponentes presupuestos deficitarios?. La respuesta ya se ha apuntado más arriba: la percepción de una ilusión.
Supuesto todo esto. ¿Qué hacer?: Confeccionar un diseño constitucional donde se elabore una regla o conjunto de reglas (sistema) que limiten (conformen) la elaboración del presupuesto. Reglas o reglas sencillas; es decir, entendibles, que se pueda verificar su violación, que expresen valores ciudadanos y que tenga sentido. El mismo principio clásico del equilibrio presupuestario es una regla clara y sencilla. Cabe poner claúsula de escape claras (guerra o crisis grave). La regla pudiera ir acompañada de mecanismos específicos de ajuste (aumentos de tipos impositivos al fallar la recaudación o reducciones de gasto o combianción de ambos).
Por ello los profesores Buchanan y Wagner hacen la siguiente propuesta:

- Presentación anual de un proyecto presupuestario equilibrado por el Gobierno.
- Las proposiones o modificaciones parlamentarias han de conformarse a esta estructura de equilibrio.
- Si se produce un déficit por resultar errónea la previsión de ingresos actuar automáticamente con ajustes como los arriba señalados.
- Caso de superavit aplicarlo a cancelación de deuda pública.
- Suspensión de la regla en casos excepcionales ( declaración de guerra o declaración de emergencia nacional por el Parlamento)
- Obligar al emisor de moneda a que solo pueda incrementarse la masa monetaria a una tasa equivalente a la tasa de crecimiento de la producción real de la economía.

miércoles, 24 de junio de 2009

Gazpacho a la búlgara


Hoy día de Mercurio, venticuatro de Messidor, festividad de la enula (inula helenium), año cinco del Sr. Presidente Rodríguez Zapatero empezó el solsticio de verano según la nueva moda de denominar a esta época.
¿Se han mareado con esta datación?. Tal vez sea por la propia festividad pagana de la enula (aunée en francés), planta utilizada para la fabricación de la absenta (licor de muy alta graduación).
Probaremos el sistema antiguo: Hoy miércoles, venticuatro de Junio, festividad de San Juan, año de 2009 de la era cristiana comenzó el verano. Así parece que se entiende mejor.
Estoy releyendo una obrita de M.Buchanan y Richard E. Wagner titulada Déficit del sector público y democracia. El legado político de lord Keynes que aunque publicada en Estados Unidos en 1977 y en España en 1983 me está resultando tremendamente actual. Les prometo una reseña más avanzado el solsticio. Ahora les dejo con una receta deliciosa que he publicado en un blog amigo y que seguro que les podrá ayudar a pasar los meses de Messidor, Thermidor y Fructidor (o sea, Junio, Julio y Agosto).

lunes, 8 de junio de 2009

La derecha obrera

Un bloguero amigo se preguntaba días atras sobre la incoherencia de que gentes que por su perfil podríamos clasificar de obreros (entre los que yo mi incluyo), pudieran conectar con un discurso liberal-conservador.
Apreciado Animal como el que no puede publicar (por no sé que problemas técnicos) en tu blog soy yo; ahí va mi comentario debido que he intentado insertarlo infructuosamente días atrás:

"Vamos a ver, amigo Animal, es un cliché de profundo marxismo entender como incomprensible que haya asalariados que secunden a partidos de derecha (el polilogismo de clases entiende que cada clase tiene su propia lógica; así la clase obrera tiene su propia estructura mental distinta a la de la burguesía; ; siendo la de la clase obrera la única válida).
Seguimos con los “polilogismos”: a) el feminista (las mujeres piensan diferente que los hombres); b) el racial (cada raza tiene una diferente estructura mental y c), d) etc. cuantos se quieran considerar desde la perspectiva de que es imposible el discurso racional.. Según esto difícilmente podremos entonces hallar un único logos univeral más allá de las vicisitudes personales, económicas o genéticas. Lo curioso es que son precisamente burgueses e intelectuales los que (se supone que traicionando su propia estructura mental propia de su clase) han abandonado su “natural” adscripción. Pero en este caso no nos causa asombro, sino que lo vemos como justificable porque lo que subyace en el fondo es -lo digo no como un reproche, sino como un error intelectual- una dicotomía maniquea de buenos y malos tan asentada, que no encontramos en el espectro político partidos que se “nominen” de derechas (según esto el espectro va desde la extrema izquierda pasando por la izda. y llegando como estación final al centro).

Ante todo te doy la razón en que el cambio es constante e inevitable (ese río de Heráclito que es el mismo río y sin embargo no es el mismo). Pero reaccionarios los hay de todo signo, por ejemplo los que se oponen a debatir racionalmente sobre la necesidad de acompasar nuestra legislación laboral a la de los demás paises europeos (por ejemplo esa estructura de flexibilidad laboral y a la vez protección de los paises nórdicos -Holanda-) visto el gran fracaso de nuestro mercado laboral, que sólo se soporta por el agrandamiento de un colchón llamado economía sumergida.

Una de las grandes aportaciones de la escuela austríaca de economía es el concepto “soberanía del consumidor”. Dentro del “consumidor” nos encontramos a todos los ciudadanos (pues por el principio de división del trabajo nadie puede proveerse individualmente todas sus necesidades); todos somos consumidores. Este gran dictador inmisericorde es que el que regula: si el empresario no se amolda a los deseos de sus compradores tendrá que cerrar el negocio; si otro vende el mismo producto más barato el consumidor no tendrá piedad e irá allí a comprarlo. Nadie duda de que el empresario (que es a la vez consumidor; que podrá también dejar ser empresario y volverse asalariado si fracasa) persigue acrecentar sus bienes materiales (como también cualquier hijo de vecino: es decir, un obrero), sin embargo deberá tener muy presente al mercado si quiere mantener su posición. No es que sea benevolente (sí es benevolente la derecha alemana bismarkiana paternalista inspirada curiosamente en Lasalle -siempre me ha maravillado esa confluencia entre conservadores y socialistas de esa primera época). Bien, lo que yo quiero decir es que es esta fantástica dinámica -consumidor, mercado- la que ha hecho junto con el ahorro (y su conversión en bienes capitales) que haya prosperado tanto el Occidente capitalista, habiéndose logrado sin duda el mayor bienestar histórico.

Así las cosas, amigo, fuera de concreciones partidistas que a mí particularmente me vuelven muy escéptico, no creo que preguntarse, reflexionar o siquiera tener la intuición de que es lo mejor o puede serlo tiene porque estar condicionado a la clase social a la que uno pertenezca; visto lo errático del devenir partidista (yendo de un lugar a otro, tanto de un signo como otro: ¿habrá que recordar que los liberales del XIX -entonces considerados de izquierda- son hoy considerados diabólicos derechistas?). Todo ello sin perjucio del esperpento que has enlazado referido a la asistencia sanitaria a parados (sin duda).

Quiero por último -a modo ilustrativo y de reflexión- señalarte como grandes pensadores (fundamentalmente intelectuales y universitarios) inicialmente de pensamiento socialista, a través de sus reflexión intelectual han terminado en lo liberal ((Hayek)".

Luego fogarsconnection (que sí ha logrado publicar en el blog de nuestro amigo de la Esparta colectivista -es broma-; pero me estoy empezando a mosquear por el hecho de que parece como si se me hubiera tendido un telón de acero a lo pacto del Tinell y no pueda insertar nada) aporta la teoría de que son los del mismo perfil que los capitalistas los que tienen la culpa del fracaso del socialismo real. ¡¡Pues sí, hombre sí!. Pero con una diferencia: los primeros son creativos, emprendedores, y arriesgan en un contexto dominado por un mecanismo impersonal -el mercado-(luego seguramente serán egoístas; tanto por cierto como los asalariados que también aspiran a tener todo lo posible); y los segundos (los de la nomenclatura) ni son creativos, ni son emprendedores, ni arriesgan su patrimonio; ahora bien se situan en un contexto donde un individuo o consejo de individuos se consideran omniscientes y planifican (intentan ordenar) toda la vasta complejidad de lo social. Por eso los podemos llamar omniscientes, aunque tal omnisciencia se ha dado de bruces contra lo real.


martes, 2 de junio de 2009

Santos de la blogosfera


Hoy hace dos años que inauguré el blog. La verdad que lo he desatendido últimamente por toda una serie de vicisitudes personales. Me animaron a emprender esta aventura varios amigos entrañables, algunos de lo cuales se los ha tragado una especie de agujero negro, otros nos hemos dejado de visitar y por tanto de cultivar esta cortesía tan grata. Alguien me dijo una vez que las relaciones humanas (siquiera virtuales) son como las plantas: necesitan su cultivo, abono y poda, sino se quiere que se marchiten.
Creo que empecé con cierta ampulosidad. Sinceramente he rebajado mucho ese inicial énfasis. Ahora sólo pretendo un cierto desahogo con derecho a un cierto roce con alguna alma o con algún desalmado que es lo que más abunda últimamente (lo digo con ironía y sin maldad).
Soy viejo, católico y sentimental (parafraseando al marqués de Bradomín); tal es así que llevado de mis usos y costumbres me acogí al santo del día de la inauguración, y cual fue mi sorpresa que se me apareció en el calendario el nombre de San Justino; pues es precisamente el uno de junio, el día dedicado por el santoral romano a este ejemplo del martirologio católico. Confieso mi asombro por su vida: apologista, laico y tal vez de los primeros en conectar lo griego con lo judío. Justo, justo, justino, mi primer afán: defender aquello en lo que creo; mi condición de laico por imposibilidad para el sacerdocio, y esa fascinación por el paralelismo existente entre la superación del mitos por el logos de lo griego, que se da casi a la par en la historia con la literatura sapiencial semita que supone asímismo una desmitologización de las potencias divinas a favor del único Dios.
Había un tiempo, ya pasado, en que a los hijos se les ponía el santo del día sólo o combinado con de alguno de los progenitores. Así el infante no sólo tenía como protector invisible al angel de la guarda, sino también al santo de la ocasión. Ya, ya sé, si el santo era San Cucufate (quedaba algo feo); pero hoy se puede decir en catalán San Cugat. Ya ven: una eufónica ventaja del catalán; tendré que ser más tolerante con el país de los botiguers. Lo que no consigo asimilar es esas nuevas modas de nombres horteras tipo Vanesa, Jenifer, Jonatham, Jessi. En mi última visita a un Colegio de Primaria nos reímos mucho la directora y yo, porque de una selección de cincuenta alumnos, apenas 25 tenían nombres tradicionales; todos los demás, por el estilo apuntado.
¿Pero a quién le importan los santos en esta sociedad gamberra?. Y lo digo sin acritud. Muchas veces se critica cierta impostura: predicar con la palabra y no con el ejemplo. Pues bien; los santos (aun admitiendo toda la crítica sobre la realidad de su vida y posible expurgación desde una perspectiva positivista) son una prueba de la cohonestación entre lo que se hace y lo que se dice. Necesitamos (no sólo los pequeños) referentes edificantes. Si no quieren santos, al menos ensalcen a hombres y mujeres ejemplares, y censuren lo zafio que nos sirven todos los días en bandeja los medios de comunicación.
Este país ya no cree en los santos; pero tampoco en los grandes e ilustres hombres y mujeres. Hoy nos interesa más la vida ejemplar de todos los sacamantecas que nos sacan en las televisiones; bien en un reportaje callejero sobre como robar en un supermercado, donde después se coloca lo robado a una pensionista; bien en un programa de tarde confesando la sordidez más mezquina; bien por la noche jugando a decir la verdad sobre lo más pudoroso. ¿A quién le sorprende entonces que en el partido entre el Barcelona y el Manchester la gente le molara ser gamberra y pitara el himno?. ¿Oiga, por qué no?. Y ¿a quién le pilla de nuevas que los estragos sufridos en el mobiliario urbano y comercios en Canaletas por la celebración del Barça asciendan a 100.000 euros?. ¿Oiga, por qué no?.
Vds. me perdonarán pero yo prefiero el consuelo de mis santos; y la admiración a los hombres y mujeres que construyen cada día este mundo con su esfuerzo intelectual y físico.


sábado, 9 de mayo de 2009

¿Hacia una nueva Jerusalén?.

Comoquiera que allá por el mes de marzo me sumergí en el paleolítico; me ha costado volver al presente, que no es otro que el de la crisis, negada en el 2007, minimizada en el 2008 y acortada ahora con los famosos brotes verdes . No he podido por menos que, salvando las distancias, recordar esa evocación del premier laborista inglés Clement Richard Attlee tras su arrolladora victoria electoral de 1945 (364 diputados laboristas frente a 180 conservadores) de intentar refundar una nueva Jerusalén en la verdes y gratas tierras de Inglaterra ; pero a pesar del lirismo y la apelación a los sentimientos y a lo emocional, lo que sucedió en esos años inmediatos tras la guerra, fue un estancamiento económico de una potencia vencedora como Gran Bretaña y el llamado milagro económico del lado occidental de Alemania. La política keynesiana de Attlee hija bastarda del modelo de la Socialpolitik bismarckiana versus la filosofía liberal de Hayeck y von Mises inspiradora del ministro Ludwig Erhard.
Parece mentira; pero todo esto parece estar de actualidad. En 1927 Ludwig von Mises publica su librito Liberalismus; en su introducción señala que sólo quien voluntariamente cierre los ojos a la realidad puede dejar de ver por doquier signos anunciadores de una inminente catástrofe económica de ámbito mundial. El antiliberalismo apunta hacia el colapso de nuestra civilización. Esta reiterada apelación a la realidad es lo que hace antipática esta reflexión. Yo mismo sucumbo a un discurso emocional de un socialcristiano como Attlee; así que de vivir entonces en Inglaterra hubiera formado parte de esa masa de votantes que no confió en Churchill por miedo y prefirió un discurso que vendía felicidad (sentimientos, emociones e impulsos versus racionalidad).
Esta dicotomía (racionalidad versus sentimentalismo) es básica, en el sentido de que sólo en el contexto de lo racional tiene entrada la posibilidad de aceptar un aparente sacrificio (y digo aparente porque a la larga producirá un resultado favorable). Parafraseando a Mises podríamos poner un ejemplo médico a la hora de explicar esto: a un glotón con padecimientos gastrointestinales le podemos dar dos alternativas; a) sea Vd. feliz coma cuanto le plazca o b) restrinja su ingesta hasta su cura, y luego podrá seguir comiendo otra vez de todo. La primera opción es la del demagogo, que apela a lo fisiológico (nada de sacrificios); la segunda es la opción racional con la que se sale ganando a la larga.
La ilusión frente a la realidad provoca la neurosis en el demagogo al comparar aquella ensoñación con la dura, agria y grosera vida. Entre estas ensoñaciones está el mito socialista de la plétora potencial y el que podemos denominar reino de Jauja: el que el trabajo dejará de ser una carga para transformarse en un placer. Pese al cientismo que se atribuye lo marxista, la cohonestación de tales lucubraciones con la realidad hacen que califiquemos a lo marxista de neoromántico. Porque sólo así hablaremos de paraíso socialista. El socialismo real ha dado buena cuenta de esta ilusión; pese a ello el neurótico no quiere renunciar a su mentira piadosa (cita Mises el aserto de Trotsky sobre que en la futura sociedad socialista el hombre medio llegará a igualarse a Aristóteles).
Hoy más que nunca es el mercado la solución y no el Estado. Las políticas intervencionistas alargarán el problema y en un futuro próximo traerán inflación. No son las políticas liberales las que han traído esta crisis, sino todo lo contrario: Fannie Mae y Freddie Mac no hubieran traslado el problema al sistema financiero sino hubieran tenido en su día el maquillaje del aval delCongreso (fue el Estado el que distorsionó con su intervención el mercado); y, además, la gran oferta de dinero barato ha sido en su origen un política intervencionista de la Reserva Federal.
Es una evidencia que es más productivo lo privado que lo público; por eso resulta sorprendente que se confíe en que sea el dinero del gasto público el que vaya a reactivar la economía. Las recetas liberales son claras: a) bajada de impuestos potente con el objeto de que estos recursos sean aplicados en el área privada que es más eficiente; b) que sea el propio mercado el que regule los activos tóxicos: o sea que proceda a valorarlos sin interferencias, lo que provocará necesarias quiebras; c) suprimir los obstáculos a la libre contratación. Y empezar a cuestionarnos la sobredimensión del Estado por ser más conveniente su reducción en favor de la sociedad civil. Y preguntarnos si podremos mantener de cara al futuro esa estructura piramidal que denominamos pensiones; etc., etc.

























jueves, 5 de marzo de 2009

Los bosquimanos del Kalahari. Una sociedad comunista y democrática.

...."El cráneo encontrado al este del Lago Turkana en Kenia, por M. Leaky, es una prueba de que el hombre ha existido desde hace casi 5 millones de años. El 99% de este período ha vivido como cazador-recolector, de forma muy parecida a como lo hacen hoy los bosquimanos..(Economía, Sociedad e Ideología de los Cazadores-Recolectores. Sergio Ripoll López y Francisco Muñoz Ibañez, Uned, Madrid, 2002).
El sistema de aprovisionarse las necesidades básicas los pueblos del paleolítico es lo que caracterizamos como una economía de subsistencia (caza, pesca y recolección), no asentada (nómada) y donde apenas existe la propiedad privada. Un trasunto actual de paraíso paleolítico es el esquilmado pueblo bosquimano, donde un grupo de unos 1600 individuos (el resto ha sufrido la fuerte presión de las autoridades de Botswana) continúan en el sistema de caza-recolección (pese a que se les ha expulsado de sus territorios naturales); no acaparan los alimentos y el préstamo de las cosas no indispensables es una acendrada costumbre de vital importancia. Esta falta de apego a la propiedad privada se ha elevado a valor social (virtud); ética de la generosidad que es un ejemplo más de su armonía de vida.
Me pregunto si la expresion economía de subsistencia no debiera llamarse economía de la propia existencia. Y es que este conjunto de reglas es el que ha permitido a la humanidad vivir durante millones de años respetando el entorno. Los estudiosos de la prehistoria lanzan la idea de que la miseria, el hambre, las epidemias y la insensata violencia son aberraciones recientes propias de economías más sofisticadas. No puedo dejar de pensar en lo escrito por el profeta Amós en el siglo VIII a.C. contra la injusticia social que trae consigo la fundación de asentamientos urbanos (ciudades cananeas) donde empieza ya una honda separación entre ricos y pobres.
¿Es esta plétora potencial del paleolítico el paraíso marxista y a la vez democrático?. Viendo el modo de vida de los auténticos bosquimanos así parece. Trabajan en la caza (hombres) un promedio de 16 horas semanales, y en la recolección (mujeres) dos o tres días (mañana y tarde) a la semana; y con esto tienen suficientemente satisfechas sus necesidades básicas. Su vida es fácil, relativamente libre de enfermedades y pacífica (nada hay que robar puesto que no hay propiedad privada); donde la violencia es algo raro. Desde el punto de vista de la estructura social y jerarquía, lo más notorio es la ausencia de caudillaje y el líder vendría a tener una autoridad muy limitada basada en su prestigio que conectado con la ética de la generosidad supone que era el más virtuoso (el que más daba a los demás) el más indicado. De alguna manera esto entronca con esa concepción de la nobleza como desprendida y de la burguesía como acaparadora que vemos en nuestra literatura del siglo de Oro.
Y, claro, son comunistas y democráticos; pero también animistas; en definitiva, religiosos. Conscientes en definitiva de que existen poderes (¿sobrenaturales?) respecto de los que confiesan su inferioridad, su respeto. La creencia en seres espirituales se dice que parte de la alucinación que sufrimos en el momento que soñamos (el sueño es una especie de trance y a la vez un hecho empírico: porque soñamos). A partir de aquí se construye la dicotomía alma-cuerpo que en los pueblos primitivos se extiende a todos los seres vivos; y también desde aquí, existe un respeto a toda la naturaleza (el cazador pide perdón a su víctima antes de matarla, por ejemplo).
Una sociedad sin clases, democrática y respetuosa; ¿no es este el paraíso terrenal?. "El día en que empiece a castigar las prevaricaciones de Israel, le castigaré a él y los altares de Betel, y serán cortados y echados por tierra los cuernos del altar. Y arrasaré las habitaciones de invierno junto con las de verano, y quedarán arruinadas las habitaciones de marfil, y serán en gran número los edificios derribados, dice el Señor" (Amós 9, 14-15)...."No han sabido lo que es hacer justicia, dice el Señor; han amontonado en sus casas tesoros de iniquidad y rapiña" (Amós 9, 10)..."Buscad al que crió las Pléyades y Orión, al que cambia las tinieblas en la luz de la mañana y muda el día en noche; al que llama las aguas del mar, y las derrama sobre la tierra, y cuyo nombre es el Señor; al que trae la ruina a la fortaleza y hace venir la devastación a la ciudadela ...(Amós 5, 8-9).

sábado, 14 de febrero de 2009

Poscristianismo. La deconstrucción hedonista de Onfray.

Fuente. Marcel Duchamp. 1917



He leído recientemente el ensayo de Michel Onfray titulado: La fuerza de existir. Manifiesto hedonista, que en España ha sido editado por Anagrama en febrero de 2.008.
Frente la historia del pensamiento dominante (platonismo, cristianismo, idealismo alemán) que tiene su piedra angular en el idealismo de Platón, opone el autor (o se reencuentra con) una corriente materialista. Fiel a esta postura comienza el ensayo con el relato de su infancia, porque es desde la materia de los hechos desde la que se construyen las Ideas. La inmanencia. La existencia genera la esencia. La vida proporciona la teoría; porque toda ontología supone la fisiología que la precede. Una contrafilosofía que desecha -al decir del autor- las construcciones conceptuales sublimes e inservibles y prefiere las modestas proposiciones filosóficas viables. El pensamiento no desciende del cielo, sino que surge del cuerpo (materia).
He de confesar que la lectura del prefacio, donde hace un autorretrato del niño que fue, me ha conmovido. Comienza con una frase: fallecí a la edad de diez años... (es el momento en el que ingresa en un orfanato por deseo de sus padres). Una infancia marcada por una madre, en su día expósita, que no lo soporta y termina por recluirlo en ese orfanato de los padres salesianos. Una madre rechazada socialmente que rechaza a su hijo; una maltratada maltratadora. Y después la grandeza de un perdón compasivo a sus verdugos a los que tacha de marionetas ...Maduramos, en verdad, cuando ofrecemos a los que nos arrojaron a los perros, sin saber lo que hacían, un gesto de paz necesario para llevar una vida sin resentimientos.....
Desde aquí; desde el yo que vive -dentro de una época, con una familia, en un lugar, en un medio, con una educación...- surge la filosofía; que es a modo de una egodicea. Todo discurso filosófico proviene de una justificación de sí. Algo que niega la tradición filosófica dominante; es decir, que la razón brote como una flor a partir de la materia. Propone un sistema hedonista que no es una llamada a un trastorno histérico del goce, ni al consumismo grosero de lo sexual. Es un sistema porque propone una ética, una erótica, una estética, una epistemología y una metafísica.
El profesor Onfray nos señala que ésta, nuestra época actual, es un período intermedio caracterizado por el nihilismo. En esto consiste por ahora el poscristianismo. Una época sin cartografía, donde no hay brújulas. Aunque advierte que la descristianización es aparente y formal. Subsiste la episteme judeocristiana; de suerte que el laicismo combatió los significantes pero adoptó los significados. Europa fue cristiana y lo sigue siendo por costumbre. Es una moribunda que desconoce su propia agonía. Por otra parte el nihilismo de hecho no es nuevo. Es el sabor de la decadencia. En el bajo imperio romano se dió este choque entre la episteme pagana grecorromana y los primeros tiempos de lo judeocristiano.
El filósofo Onfray propone una salida: hacer un inventario de lo que hay para construir una civilización nueva. Su receta: descristianizar aprendiendo de lo precristiano no platónico. Su alternativa: un ateísmo poscristiano. ¿Qué significa esto?. Un ateísmo que niega la existencia Dios y asímismo también el contenido de lo judeocristiano. Se trata de salir de verdad de este marco epistemológico. Dios ha muerto y por tanto no valen los valores neotestamentarios asociados. Propone frente a la ética del héroe o del santo, la ética del sabio. Una ética que no es dada, sino construída. Que proviene del cuerpo y no del alma; pues sólo existe el primero. La clave, como siempre, la educación. Frente a una moral universal, eterna y transcendente; una ética particular, temporal e inmanente fruto de una interacción entre individuo y sociedad. La educación (el adiestramiento neuronal) permite superar la etología (la ley de la selva) en ética.
Se pregunta ¿cuál es la finalidad del adiestramiento neuronal (educación)?: la erradicación del animal y el nacimiento del hombre. En síntesis: el fin de la guerra; la supresión de nuestro substrato de mamíferos. Y esto a través de un contrato social. Frente al mandato de amar al prójimo una ética aristocrática y selectiva que se pregunta ¿por qué hemos de amar a un prójimo abominable, a un verdugo de Auschwitz por ejemplo?. Frente a esa moral inhumana (moral para los dioses) propone esta ética aristocrática y selectiva; que es práctica y no teórica, dinámica (basada en los casos concretos) y no estática. Un contenido inicial en la propuesta hedonista: la cortesía. Mediante ella vemos al prójimo. Lo descortés es el mundo salvaje. Un ejemplo: el cortejo cortés constituye lo erótico. Lo erótico frente a la brutalidad sexual de nuestro cerebro de reptil. Una vez más se trata de superar la etología por la ética.
Combate el ideal ascético porque entiende que se construye desde una mitología de la falta (el que los hombres y las mujeres provienen de una unidad primitiva castigada por los dioses). ¿Cuáles son las razones del ascetismo?. En primer lugar; la fuerza antisocial que tiene a priori todo deseo. Una segunda razón; la voluntad salvaje de reducir a la nada la increíble potencia de lo femenino. Frente a esto, una libido libertaria que elimine la miseria sexual y separe amor, sexo y procreación. Donde se considera el aborto como un avance.
El idealismo en la relación amorosa se basa en el esquema nada, todo, nada. Dos seres que no se conocen (nada), son todo en su entrega , y a la postre con el transcurso del tiempo y de la realidad, nada. Frente a esto, el esquema nada, más, mucho. Dos seres que se construyen poco a poco. En este eros liviano caben las combinaciones lúdicas (un nuevo falansterio).
En esta tarea deconstructiva nos puede servir de ejemplo lo acontecido en la historia del arte. El urinario convertido en fuente de Marcel Duchamp supone la deteologización del arte. Niezstche mató a Dios y Marcel Duchamp dió un golpe de estado estético.
Propone como solución una filosofía utilitarista y pragmática.
Sin duda estamos ante una oferta audaz que propone una salida en este período intermedio. Esto en sí es muy valioso. Aunque luego desprecia, como ateo, a todas las religiones. Califica lo cristiano como pamplinas. Su contrato hedonista permitiría por ejemplo -si yo lo interpreto bien- el acuerdo lúdico que llevó al canibal de Rotemburgo a merendarse a su amante; puesto que admite el suicidio y el libre contrato entre adultos dentro del mutuo consentimiento, donde los límites son fijados por ellos mismos . ¿Cómo entonces podríamos oponernos al designio macabro de una orgía caníbal desde esta propuesta ética?. La lectura del ensayo me produce en ocasiones vértigo.
¿A qué se parece nuestra época?: a la mala cara del día después de la fiesta. La destrucción de Mayo del 68 fue un trabajo inacabado -dice Onfray- porque no se profundizó en construir sobre el solar destruído. En eso estoy completamente de acuerdo.

sábado, 24 de enero de 2009

RGAlmazán. Felicidades con Katysha


Felices 60 don Rafael. Sencillamente unos sinceros deseos de que disfrute con los suyos. Gente estupenda que lo aprecia me invitó a secundar esta feliz idea. No sé la razón por la que al participarme lo de su cumpleaños, me vino a la mente que este 25-01-2009 se cumplen 2000 de la conversión de Pablo de Tarso (San Pablo).

Ja,ja. No se apure. No le voy a decir aquello de Saulo, ¿por qué me persigues?. No, no es eso. Pero es lo cierto que todos podemos tener nuestro particular camino a Damasco, y volver la mirada a otras perspectivas puede hacer que se nos caigan las escamas de los ojos.

Le he buscado un simpático video de las hermanas Tolmachevy que cantan el famoso Katiuska vestidas con una aire nostálgico y una coreografía inconfundibles. Es lo más que se permite este blog en cuanto a asumir simbología contraria.

Que sea Vd. muy feliz.


viernes, 9 de enero de 2009

Súplica por la paz

El 03-03-1939; un día después de su nombramiento como sucesor de Pedro; Eugenio Pacelli (Pío XII) dirigió una súplica a todo el mundo por la paz:
"..la justicia se abre camino por la fuerza de la razón, no por la fuerza de las armas. Y los imperios que no están fundados en la justicia no reciben la bendición de Dios. La política emancipada de la justicia traiciona a los que pretenden imponerla de ese modo. El peligro es inminiente, pero aún hay tiempo. Nada se pierde con la paz; pero todo puede perderse con la guerra.. Que Nos escuchen los fuertes, para no caer en la debilidad de la injusticia. Que Nos escuchen los poderosos, si quieren que su poder no se convierta en destrucción, sino en ayuda a los pueblos y en protección de la tranquilidad en el orden y en el trabajo. Nos se lo suplicamos por la sangre de Cristo, cuya fuerza que vence al mundo construye el bienestar en la vida y en la muerte...."
El contexto en el que se produce esta declaración es de la máxima tensión en Europa. De hecho la Wehrmacht entra en Praga doce días después por orden de Hitler; y ya se empieza a informar de que el próximo objetivo es Polonia (informe del embajador Kennedy a Lord Halifax que lleva al Premier Chamberlain al compromiso inglés de defender a los polacos).
Incluso intenta el 21-04-1939 auspiciar una conferencia internacional entre Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia y Polonia para evitar la guerra; la que no es posible porque nadie la deseaba por diferentes motivos. Es más; ya en la alocución de Navidad de ese año enumera cinco puntos a modo de presupuestos para fundar la paz en el mundo: 1.Asegurar el derecho de todas las naciones, pequeñas y grandes, a la vida y a la independencia. 2.Liberar a las naciones del pesado yugo de la carrera de armamentos, por medio de un desarme mutuamente pactado, orgánico y progresivo. 3.Reconstruir, o crear, instituciones internacionales, teniendo en cuenta las deficiencias de las instituciones anteriores. 4.Reconocer, especialmente en interés del orden europeo, los derechos inalienables de la minorías étnicas y 5.Reconocer, en fin, por encima de las leyes y convenciones humanas, "las inquebrantables y sagradas normas del derecho divino".
Me ha venido a la mente todo esto ante el angustioso drama que se está viviendo ahora en Palestina/Israel. Esa frase luminosa
Nada se pierde con la paz; pero todo puede perderse por la guerra invita a la reflexión. Nos llega desde un verdadero príncipe de la paz, el denominado último príncipe de la Iglesia. El que muerto en olor de santidad, tuvo que padecer el escarnio injurioso y a la par calumnioso de una horrenda leyenda negra fomentada por un periodista británico.


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Pater noster qui es in cælis,sanctificetur nomen tuum,adveniat regnum tuum,fiat voluntas tua, sicut in cælo et in terra,panem nostrum quotidianum,da nobis hodie,et dimitte nobis debita nostra,sicut et nos dimittimus, debitoribus nostris.Et ne nos inducas in tentationem,sed libera nos a malo.Amen

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Vestigios de Sefarad.





Cuando el rey Nimrod al campo salia Mirava en el cielo y en la estreyeria Vido una luz santa en la giuderia Que havia de nacer Avraham avinu
Avraham avinu padre querido Padre bendicho luz de Israel
Luego a las cumadres encombedaba Que toda mujer que preqada quedara si no pariera al punto la matara, que habia de nacer Abraham avinu.
Avraham avinu padre querido Padre bendicho luz de Israel
La mujer de Terah quedo prenada E de dia en dia el la preguntaba: - ?De que tenes la cara demudada? Ella ya sabia el bien que tenia.
Avraham avinu padre querido Padre bendicho luz de Israel.
En fin de mueve mezes parir queria: Iva caminando por campos y vinyas, A su marido tal ne le descubria Topo una meara, alli lo pariria.
Avraham avinu, ...
Saludemos agora al compadre y tambien al mohel que por su zehut nos venga el goel y rihma a todo Israel, cierto loaremos al Verdadero.
Avraham avinu, ...
En akeya ora el nasido avlava: "Andadvos mi madre, de la meara. Yo ya topo kyen m'aletchara, Malah del scyelo me akompanyara, Porke so kriyado del Dyo bendicho.




La editorial Obelisco, en su colección Cábala y Judaísmo, ha publicado en septiembre de este año el libro Los apellidos judeoespañoles, de varios autores. El motivo es preguntarse sobre la huella genética judía en estos apellidos. Una recuperación de los patronímicos sefarditas. Se trata de una prospección o rastreo de nuestros vestigios hebreos. Este es el leitmotiv confesado. Pero conforme se avanza en el libro nos encontramos con un curioso coupage de teología rabínica y psicoanálisis.



Buscar la propia identidad a través de la memoria, porque no es el tiempo cronológico el decisivo en esta indagación, sino el tiempo genealógico, si bien esta genealogía no hay que entenderla al modo biológico sino al espiritual.



Existe (al decir de los autores) una memoria mutilada. Son los siglos de tensión entre el cristianismo y el judaísmo (ss. XI-XV), en particular al final (ss. XIV-XV). Pese a polemizar con A.Castro y Menéndez Pelayo por entender la Inquisición como un diseño judio-converso; más adelante confirma este ataque de los cristianizados frente a sus antiguos hermanos como un mecanismo psicológico.



En los Anusim (marranos, descendientes de los conversos) hallan huellas de un inconsciente judio latente en un consciente católico. Nos encontramos con algo tan alucinante, como encontrar en nuestra contemporaneidad a una anciana donde ese inconsciente le impide hacer la señal de la cruz.



Hacen énfasis en que nos construimos a través de la historia; es más, que nos relacionamos con Dios a través de la historia. Así pues, la Teshuva (el retorno a casa) se hace desde la memoria cara al futuro. En la teología judía Dios crea contrayéndose, dejando un espacio al hombre. Por eso lo genuinamente sagrado es el descanso (Sabat) frente al mundo material que es continuamente construcción. El Sabat es el momento de lo espiritual. Es el mismo Domingo impuesto por Constantino en el 321.



Seguimos con la teología rabínica. El hombre como artífice de la Creación; donde Dios crea, pero el hombre construye. Más que la fe; el estudio y el conocimiento. Por eso no sería propiamente una religión. Se puede ser un buen judío y ser ateo. Según esto la teología cristiana sería una teología de la respuesta y la judía sería la teología de la pregunta. En su sondeo de la tradición espiritual de Sefarad pretenden conocer la otra historia de España.



Pero esta es una pesquisa sobre su identidad. ¿Quiénes son y por qué son?. ¿Existe hoy en España el criptojudaísmo?. Nuestros autores nos refieren que ser judío es ser deuño de una herencia eterna.



La presencia semita en la península ibérica se remonta al s. V a.C. La mayor fiebre antisemita se da en el 1391 (entre 50.000 a 70.000 muertos). En el siglo XV de los 400.000 hebreos existentes en los reinos de España; 240.000 abrazaron la nueva fe y 160.000 se exiliaron. Se constata que hasta al menos tres siglos después del decreto de expulsión pervive el judaísmo y lo judeizante. Proponen (los autores) que el estado de Israel presione al Reino de España, para el establecimiento de un memorial a las víctimas de la Inquisición. No obstante habría que decir siguiendo a un propio historiador judio (Bensón Netanyahu) que los casos de falsos conversos fueron episodios aislados; la mayoría de las víctimas fueron cristianos nuevos no judeizantes (verdaderos cristianos) destinatarios de una persecución social y política encapsulada en una cruzada religiosa.



Esto se enmarca en su pregunta sobre la identidad: que es una pregunta sobre el pasado y el futuro. Pues un futuro en libertad es auténtico descubriendo que este presente es una impostura; que es un nuevo Egipto depravado, esta vez de cultura cristiana, del que se impone un nuevo éxodo (digo yo, que nuestros hermanos sefarditas no nos mandarán las siete plagas). Necesariamente van unidas la libertad individual y la colectiva. Como obstáculos a esta identidad, a esta supervivencia, señalan el cuestionamiento del estado de Israel, la asimilación por la cultura cristiana occidental y la judeofobia; como soluciones, el sionismo y el retorno a la identidad judía.



Termina el libro con unos muy breves estudios dedicados a los apellidos. En el listado nos señalan su propia cuestionabilidad. Lo cierto es que es esta cuestión la que da título al libro y sin embargo es el pretexto para una invocación a la Teshuva. Cabe preguntarse si es posible este retorno tras varias generaciones de asimilación sincera en la nueva fe. Terminemos con una oración común de judios y cristianos:

Shemá, Isrel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad

Escucha, Israel, el Señor es nuestro Dios; el Señor es Uno.